lunes, 29 de diciembre de 2025

Maestros

 


Leí Padres y maestros. Poemas reunidos, de Santiago Llach, mi sensei. El libro reúne diez colecciones de poemas, seis de ellas inéditas, cuatro publicadas previamente por distintas editoriales.

El libro se completa por un prólogo en el que Santiago, con su natural timidez, dice: “Quería ser alguien, pero más bien fui nadie” (p. 5). Se refiere a que quería ser un gran poeta, y por eso buscaba emular a los grandes poetas, a los maestros del título del libro, pero terminó siendo, dice, “un poeta menor de la antología” (p. 5). Qué sé yo.

En este libro está la obra poética de Santiago, de la cual no puedo decir mucho porque no le di bola cuando me hablaba de poesía. Pero hay otra gran obra suya, justamente la obra como maestro, esa palabra que en el título del libro Santiago le dedica a otros, pero que tan bien le cabe a él. Santiago es un gran maestro, que ayudó a cientos de personas a leer y escribir mejor, que para algunos quiere decir a vivir mejor. Entonces cuando en el prólogo dice “siento que al fin y al cabo acá estoy yo”, creo que es cierto en parte. Que hay mucho más de Santiago que ese libro es una obviedad; pero quiero decir que hay mucho más de Santiago como hombre de letras que lo que contiene ese libro. (Sabemos, además, que hay muchísimo más escrito, pero no publicado aún).

En fin. Una curiosidad del libro es el orden más o menos cronológico inverso en el que se pone a las colecciones. Más allá de algunos saltos, el libro va desde el presente hacia el pasado, desde el (que yo encuentro) más auténtico al que buscaba más emular a aquellos maestros. Desde el más narrativo y reflexivo al más opaco y más “literario”, y lo digo así, como lo diría él en Talcahuano, haciendo las comillas con las manos y mirando hacia arriba con ironía.

Habrá algunos a quien le guste más estos y a otros aquellos. En todos encuentro belleza, incluso en los más oscuros e incomprensibles para mí. No hay que leerlo de corrido como hice yo. Sino tenerlo en la mesa de luz y agarrarlo cada tanto, en cualquier lado, y leer uno o dos poemas. Es lo que voy a hacer desde ahora.

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