Leí The First World War: A New History, de Hew Strachan, y un poco me da la sensación de que ahora sé menos que antes de leerlo. En rigor, claro, eso es una buena señal: lo que me deja el libro es que lo que creía que sabía era muy simplificado y en cierto sentido equivocado.
Quizás el
punto principal de Strachan es que esa idea que tenemos muchos de que la
Primera Guerra Mundial fue una carnicería sin sentido es una interpretación muy
simplificada y que no representa cómo la vivieron millones de personas: “buscamos
recuperar las miradas de la guerra prevalecientes antes de que cayera en manos
de los escritores y novelistas de finales de la década de 1920” (l. 5122). También
se cree que tuvo menos sentido porque la guerra que vino después sí pareció “la
importante”. Pero la primera guerra no careció de sentido: “se peleó porque
estaban en juego temas grandes, algunos de los cuales son conceptos que siguen
formando nuestros valores y nuestras miradas del mundo” (l. 5123).
La otra
cosa que intenta dejar de lado Strachan es la centralidad del frente
occidental. Creo que una gran mayoría de la gente al pensar en la IGM piensa en
las trincheras donde Alemania intentó doblegar a Francia e Inglaterra (y después
a EE. UU.). Pero la guerra empezó y casi que terminó en los Balcanes. De hecho,
fue guerra mundial un poco de casualidad, porque lo que podría muy bien haber
sido una guerra limitada entre Austria-Hungría y Serbia terminó escalando:
ingresó Rusia del lado de Serbia, ingresó Alemania del lado de Austria-Hungría,
entró Francia por su alianza con Rusia y Gran Bretaña por la invasión
alemana a Bélgica.
Muchos de
estos pasos podrían no haberse dado, pero se dieron y la guerra fue mundial. Al
frente occidental, en Bélgica y Francia, se le agrega el oriental, entre
Alemania y Austria-Hungría contra Rusia. Austria-Hungría peleaba también contra
los serbios y, más adelante, contra los italianos. En los Balcanes entraron
luego Bulgaria (del lado de los Poderes Centrales, derrotando a Serbia) y
Rumania (del lado de la Entente, contra Bulgaria, siendo derrotada por ellos y
los Austor-húngaros). Además, británicos y franceses entraron también en los Balcanes (Salónica, Galípoli). Los alemanes pelearon contra franceses e ingleses en
distintos lugares de África. El Imperio Otomano entró con los poderes centrales
en Medio Oriente (contra franceses e ingleses). Japón entró del lado de la
Entente y le sacó algunas posesiones a Alemania en China. Y hubo guerra naval
en el Pacífico y en el Atlántico, y una gran batalla naval a la salida del
Báltico.
Fue mucho
más que las trincheras de Flanders militarmente y más también. Porque fue “guerra
total”, que movilizó a todas la sociedades beligerantes, las industrias fueron
reconvertidas, más mujeres entraron a la fuerza laboral y sobre todo al sector
industrial. De hecho, los frentes internos tuvieron consecuencias en el frente:
en Rusia derivó en la caída del zar y la revolución bolchevique, pero también hubo
momentos cuasi revolucionarios en Alemania y Austria, y esa es una de las
razones por las que Alemania despuso las armas a pesar de que seguía controlando territorios enemigos en ambos frentes.
Revisando
todo lo que leí, y más allá de que me queda todo un poco revuelto, entiendo que
eso es normal porque fue un proceso realmente complejo y confuso. En ese
sentido, pensándolo, me parece realmente increíble cómo Strachan va hilvanando
toda esa gran cantidad de temas y los frentes de la guerra en una narrativa
coherente. Tendré que leer más, pero es una gran lectura.

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