lunes, 19 de enero de 2026

Nueva historia de una vieja guerra


Leí The First World War: A New History, de Hew Strachan, y un poco me da la sensación de que ahora sé menos que antes de leerlo. En rigor, claro, eso es una buena señal: lo que me deja el libro es que lo que creía que sabía era muy simplificado y en cierto sentido equivocado.

Quizás el punto principal de Strachan es que esa idea que tenemos muchos de que la Primera Guerra Mundial fue una carnicería sin sentido es una interpretación muy simplificada y que no representa cómo la vivieron millones de personas: “buscamos recuperar las miradas de la guerra prevalecientes antes de que cayera en manos de los escritores y novelistas de finales de la década de 1920” (l. 5122). También se cree que tuvo menos sentido porque la guerra que vino después sí pareció “la importante”. Pero la primera guerra no careció de sentido: “se peleó porque estaban en juego temas grandes, algunos de los cuales son conceptos que siguen formando nuestros valores y nuestras miradas del mundo” (l. 5123).

La otra cosa que intenta dejar de lado Strachan es la centralidad del frente occidental. Creo que una gran mayoría de la gente al pensar en la IGM piensa en las trincheras donde Alemania intentó doblegar a Francia e Inglaterra (y después a EE. UU.). Pero la guerra empezó y casi que terminó en los Balcanes. De hecho, fue guerra mundial un poco de casualidad, porque lo que podría muy bien haber sido una guerra limitada entre Austria-Hungría y Serbia terminó escalando: ingresó Rusia del lado de Serbia, ingresó Alemania del lado de Austria-Hungría, entró Francia por su alianza con Rusia y Gran Bretaña por la invasión alemana a Bélgica.

Muchos de estos pasos podrían no haberse dado, pero se dieron y la guerra fue mundial. Al frente occidental, en Bélgica y Francia, se le agrega el oriental, entre Alemania y Austria-Hungría contra Rusia. Austria-Hungría peleaba también contra los serbios y, más adelante, contra los italianos. En los Balcanes entraron luego Bulgaria (del lado de los Poderes Centrales, derrotando a Serbia) y Rumania (del lado de la Entente, contra Bulgaria, siendo derrotada por ellos y los Austor-húngaros). Además, británicos y franceses entraron también en los Balcanes (Salónica, Galípoli). Los alemanes pelearon contra franceses e ingleses en distintos lugares de África. El Imperio Otomano entró con los poderes centrales en Medio Oriente (contra franceses e ingleses). Japón entró del lado de la Entente y le sacó algunas posesiones a Alemania en China. Y hubo guerra naval en el Pacífico y en el Atlántico, y una gran batalla naval a la salida del Báltico.

Fue mucho más que las trincheras de Flanders militarmente y más también. Porque fue “guerra total”, que movilizó a todas la sociedades beligerantes, las industrias fueron reconvertidas, más mujeres entraron a la fuerza laboral y sobre todo al sector industrial. De hecho, los frentes internos tuvieron consecuencias en el frente: en Rusia derivó en la caída del zar y la revolución bolchevique, pero también hubo momentos cuasi revolucionarios en Alemania y Austria, y esa es una de las razones por las que Alemania despuso las armas a pesar de que seguía controlando territorios enemigos en ambos frentes. 

Strachan define a la guerra como “revolucionaria” porque sin dudas cambió el mundo como pocas otras cosas en la historia. “La Primera Guerra rompió los imperios de Alemania, Rusia, Austria-Hungría y Turquía. Motorizó la Revolución Rusa y se constituyó como los cimientos de la Unión Soviética; forzó a un renuente Estados Unidos hacia el escenario internacional y le dio nueva vida al liberalismo. En los bordes de Europa puso las semillas para el conflicto en Medio Oriente. En pocas palabras, le dio forma no sólo a la Europa sino al mundo del siglo veinte. Enfáticamente no fue una guerra sin sentido o propósito.” (l. 5088).

Revisando todo lo que leí, y más allá de que me queda todo un poco revuelto, entiendo que eso es normal porque fue un proceso realmente complejo y confuso. En ese sentido, pensándolo, me parece realmente increíble cómo Strachan va hilvanando toda esa gran cantidad de temas y los frentes de la guerra en una narrativa coherente. Tendré que leer más, pero es una gran lectura.


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