lunes, 13 de enero de 2020

Apuntes sobre El Aleph


Leí El Aleph. Van apuntes cuento por cuento porque ya no sé qué hacer con este hombre. (Idea: hacer una tabla de doble entrada con los textos de Borges; de un lado, nombre de los textos; del otro, variables dicotómicas: infinito (sí/no), laberinto (sí/no), cita de libro real (sí/no), cita de libro inventado (sí/no), duelo (sí/no), etc.)
  • “El inmortal”. Una ciudad que es un laberinto, un hombre que quiere dejar de ser inmortal (infinito). Toda ciudad es un laberinto, como el idioma. Recordé “Funes el memorioso”. “Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real.” (p. 840)
  • “El muerto”. Un hombre que apunta demasiado alto y muere; “ansiamos la llanura inagotable que resuena bajo los cascos” (p. 847); “alcohol pendenciero” (p. 849).
  • “Los teólogos”. Duelo entre teólogos donde el que mata al otro se convierte en el otro; idealismo y realismo: “imaginaron que todo hombre es dos hombres y que el verdadero es el otro, el que está en el cielo.” (p. 854)
  • “Historia del guerrero y la cautiva”. Contrapone dos figuras sobre civilización y barbarie: “La figura del bárbaro que abraza la causa de Ravena, la figura de la mujer europea que opta por el desierto, pueden parecer antagónicas.” (p. 861) Para Sarmiento.
  • “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz”. Biografía del personaje del Martín Fierro. “Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en el que el hombre sabe para siempre quién es.” (p. 863) 
  • “Emma Zunz”: un historia de crimen en el que lo principal es lo que ocurre dentro de la cabeza de la criminal. Zunz piensa muy bien su venganza y la ejecuta a la perfección.
  • “La casa de Asterión”. Una casa que es como un Aleph, un infinito en un punto: “Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar.” (p. 870). “No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura.” (p. 870)
  • “La otra muerte”. En este cuento sobre un personaje de la guerra civil uruguaya escribí en los márgenes que me recuerda a “La forma de la espada” (traidor o héroe), al poema “Isidro Acevedo” (ambos sueñan una muerte heroica) y al “Jardín de los senderos que se bifurcan” porque modificar el pasado “es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas” (p. 877). La escritura de Borges es infinita, es un laberinto, y esto es una obviedad, un cliché. 
  • “Deutsches requiem”. Reflexiones de un oficial alemán de un campo de concentración en la noche que precede a su ejecución (como en “El milagro secreto”). Idealismo y realismo: “no hay debate de carácter abstracto que no sea un momento de la polémica de Aristóteles y Platón.” (p. 883)
  • “La busca de Averroes”. Estudiosos islámicos buscan conocer el significado de las palabras “tragedia” y “comedia”. “Sentí que Averroes, queriendo imaginar lo que es un drama sin haber sospechado lo que es un teatro, no era más absurdo que yo, queriendo imaginar a Averroes, sin otro material que unos adarmes de Renan, de Lane y de Asín Palacios.” (p. 891)
  • “El zahir”. La noche de la muerte de la mujer de la que estaba enamorado, Borges recibe una moneda (un zahir) que lo obsesiona y le quita el sueño; “cualquier moneda (...) es, en rigor, un repertorio de futuros posibles. El dinero es abstracto, repetí, el dinero es tiempo futuro. (...) una moneda simboliza nuestro libre albedrío.” (p. 894)  Un cuento sobre el insomnio (“Funes...”) y sobre la locura. Cuento idealista: “Dijo Tennyson que si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo. Tal vez quiso decir que no hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal y su infinita concatenación de efectos y causas.” (p. 898)
  • “La escritura del dios”. Continuación o reescritura de “El zahir”. En la cárcel, un hombre trata de recordar todo lo que sabe “Urgido por la fatalidad de hacer algo” (p. 899) Empieza por intentar recordar un tigre. “Consideré que aun en los lenguajes humanos no hay proposición que no implique el universo entero; decir el tigre es decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y tortugas que devoró, el pasto de que se alimentaron los ciervos, la tierra que fue madre del pasto, el cielo que dio luz a la tierra.” (p. 901) “Un hombre se confunde, gradualmente, con la firma de su destino; un hombre es, a la larga, sus circunstancias.” (p. 901)
  • “Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto”. Otra vuelta sobre “La forma de la espada” y “La otra muerte” en el que la identidad de un personaje es la clave. Como en tantos cuentos, hay un personaje que maquinó todo desde antes (“Siete pecados capitales” es una película borgeana; también la de Michael Douglas, “The Game”). 
  • “Los dos reyes y los dos laberintos”. Nota sobre “Abenjacán…”
  • “La espera”. Podría pensarse como reescritura, desde otra perspectiva, del cuento “Los asesinos” de Hemingway, aunque en la postdata de 1952 Borges dice que surge de una crónica policial. Un tipo espera que lo vengan a matar, sueña que lo van a matar y que se defiende, y finalmente lo van a matar y lo matan.
  • “El hombre en el umbral”. Cuentan una historia de la India; que Inglaterra había mandado un juez a poner orden en una ciudad y que ese juez había desaparecido. Buscándolo, el narrador llega a una casa donde hay un hombre muy viejo. Al ser consultado, el hombre cuenta una historia de hace muchos años en la que pasa exactamente lo mismo y resulta que en esa misma casa estaba oculto el juez, estaba siendo juzgado y ejecutado el juez. Circularidad. Recuerdo a “Tema del traidor y del héroe”: “No hay un alma en esta ciudad (pude sospechar) que no sepa el secreto y que no haya jurado guardarlo.” (p. 917).
  • “El Aleph”. Por primera vez sentí que hay un personaje real, que es una persona. Borges el narrador de este cuento parece mucho más persona que mero cerebro, como la mayoría de los personajes hasta acá. (Beatriz Viterbo, Teodelina Villar de “El zahir”: son todas la misma.) El cuento es un duelo entre Borges y Carlos Argentino Daneri, poeta que Borges desprecia; Daneri dice que la casa en la que habita tiene un Aleph. “Aclaró que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos.” Borges lo cree un loco, quiere burlarse de Daneri y termina descubriendo que el Aleph es real, que Daneri fue amante de su enamorada Viterbo y, como si fuera poco, poco después Daneri termina sacando un segundo puesto en un concurso en el que Borges participa sin éxito. El Aleph es una indicación de “que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior” (p. 931). “Ya cumplidos los cuarenta años, todo cambio es un símbolo detestable del pasaje del tiempo”. (p. 927)

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