lunes, 13 de noviembre de 2023

Jugar en primera

 


Leí con gusto Las grandes ligas, colección de cuentos de Ignacio Valiente ganadora del premio del Fondo Nacional de las Artes 2022. Y la disfruté más al sentarme a escribir sobre ella, porque son cuentos engañosamente sencillos: detrás de una prosa directa, casi clínica, se esconden temas y formas más complejas.

Temáticamente hay de todo. Desde un encuentro de personas muy distintas (un candidato a intendente y un pequeño niño) con problemas distintos en un mismo lugar (la boca) hasta la soledad de una chica o la historia sexual de un hombre contada desde la vejez hacia la niñez, hay de todo en Las grandes ligas. Lo que hay en común es esa prosa directa, el understatement, la falta de estridencia del lenguaje. Doble click sobre el understatement. en “Hacer un hombre” se manifiesta haciendo que el cuento termine donde podría comenzar: se relata cómo dos hombres llevan a un joven a cumplir con su rito de iniciación y termina cuando lo dejan allí, a punto de enfrentar peligros desconocidos. En “Las amigas” lo no dicho parece ser el meollo: el periodista que es el narrador entrevista a Rita y Nelly buscando información sobre “el morocho”, que el lector imagina como Gardel, como para no olvidarnos de que la tradición va más allá de la literatura, y sobrevuela la pregunta sobre si es o no es, pero la pregunta parece ser menos sobre su nacionalidad que sobre su orientación sexual. Sobre todo, lo que hay en común es una manera de vivir que es preguntándose sobre este misterio que es la vida: ¿qué le pasa al otro, qué nos pasa a nosotros, cómo vamos de un casillero al otro? Es difícil decir de un libro que se trata sobre la vida misma sin parecer un idiota, así que para no parecerlo diría que es sobre el preguntarse sobre la vida misma; lo cual lleva incluso en alguna oportunidad a decirse de algún personaje que convertirá su sufrimiento en literatura (“Tema libre”).

El segundo punto que haría sobre este libro, siguiendo a partir de la palabra “literatura”, es que se inscribe claramente en la tradición. Las grandes ligas es un libro argentino no en el sentido de que ocurra en la Argentina o de que sus personajes sean argentinos (volveré a esto) sino en el sentido de que parece dialogar con la historia argentina y con la tradición literaria argentina. Seguramente me pierda un montón de conexiones posibles (¿”Desiertas cosas” se vincula con “La invención de Morel”?), pero esto lo veo sobre todo en “El desierto de neón” y “Las invasiones”. “Las invasiones” es un cuento un poco críptico, evidentemente argentino pero confundiendo tiempos y sucesos, en el que durante el virreinato un líder anarquista escapa hacia la otra orilla y cruza no tanto a otro país sino a otra época y termina con esta afirmación tan borgeana: “Gaspar Benavidez va en coche al muere” (p. 161). El cuento incluye también la borgeanísima expresión “la unánime noche” (p. 159) y parece una alegoría de un país atrapado en su propio pasado, una mirada sobre el país que también me remite al Mairal de El año del desierto.

Mi favorito de la colección también va en esta línea. “El desierto de neón” ocurre en Las Vegas, donde un gaucho moreno salido de un cuento de Borges, o que podría ser primo de Cruz, se propone “reconquistar la Patagonia” perdida en la Campaña del Desierto. Para ello busca reclutar como inversor a un jugador profesional, el narrador, en un cuento que junta lo ridículo con lo histórico, haciéndome recordar también al Soriano de Triste, solitario y final: humor, historia argentina, mirada argentina sobre Estados Unidos. El humor es otra constante; el cuento que le da el nombre a la colección tiene a una banda metalera vegana y un protagonista que es adicto al sexo con licencia psiquiátrica y tío de un adolescente que se llama Pibo.

Finalmente, rara vez los cuentos son transparentes o directos. Hay casi siempre cierta opacidad: las cosas casi nunca son como parecen, o no exactamente como uno las imagina. A veces esa opacidad es clara, digamos: en “Desiertas cosas” un pequeño grupo de humanos rescata objetos que trae el mar o de pueblos desiertos para arreglarlos y venderlos, quizás en un mundo post-apocalíptico, pero no sabemos dónde ni cuándo estamos. (El desierto es un concepto importante también en la tradición argentina). En otros casos las cosas están corridas o modificadas o confundidas, como lo que sería el Río de la Plata en “Las invasiones”, donde parece ser que esta orilla está en el siglo XIX y la oriental en el XXI; o una Buenos Aires transformada, con un aeropuerto Ezeiza Norte, una “autopista híbrida” y un “túnel del oeste” en “El adulto responsable”.

En definitiva, una muy interesante colección de cuentos que resulta más interesante todavía cuando uno tiene que pensarla un poco: “Las grandes ligas” claramente juega en primera.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Muerte, locura, belleza



¿Se puede vivir siendo consciente de la muerte sin enloquecer? ¿No es más loco estar cuerdo que loco cuando sabemos que vamos a morir, que todos vamos a morir, que van a morir todas las personas que amamos? Me costó mucho I Am Homeless If This Is Not My Home, la última novela de Lorrie Moore. Me costó mucho porque la parte central es el viaje de un muchacho más cerca de la locura que de la salud con su novia muerta. Y no me llevo muy bien con la fantasía, y el muchacho, Finn, hace un viaje de cientos de kilómetros con su ex novia muerta, Lilly. Difícil. Me costó mucho, también, porque trata de la muerte cuando la muerte de papá está tan fresca. Porque el libro es sobre un chico que no logra procesar la muerte de su hermano.

Es rara la novela. Porque en verdad no sabés muy bien qué pasa y qué no pasa. ¿Hace ese viaje Finn o está todo en su cabeza? Empiezo por la estructura. Tenés la historia, con una primera gran secuencia que es básicamente la última visita de Finn a su hermano Max, que está en un hospicio en New York esperando que el cáncer termine con él. Después Finn recibe un mensaje diciendo que tiene que volver a su casa porque pasa algo con Lilly, y va y se entera que está muerta, y va al cementerio y aparece Lilly y se sube al auto y hacen un viaje de cientos o miles de kilómetros, de días, el loco y la muerta, el vivo y la suicida. Y después tenés el final, cuando Finn vuelve a New York a enterrar al hermano. Todo eso, a su vez, está intercalado por una serie de cartas que una hermana le escribe a su hermana muerta, en algún momento poco después de la guerra civil, y desde una posada que sería la misma en la que un día duermen Finn y Lilly.

Los temas son dos: la muerte y la locura (o la vida y la cordura, que quizás es lo mismo). Que Finn no tiene los patitos demasiado alineados lo sabemos desde la primera escena: “Tomaba largos tragos de café y comprobaba su salud mental cada mañana de la misma forma que hacía cuando no estaba de viaje: agarraba su laptop y respondía a los editoriales del Times y esperaba a ver si su respuesta realmente se publicaba” (p. 15). Con tantos indicios de que Finn está más loco que cuerdo, es razonable pensar que todo eso del medio, ese gran viaje con Lilly, no ocurrió más que en su mente. Finn es un maestro de escuela; enseña historia pero cuando lo encontramos está suspendido porque –si le creemos– le enseñaba matemáticas a los chicos, porque ve que no saben nada. También puede ser que lo hayan echado, o que la razón (de la suspensión o la exoneración) haya sido que presenta a los chicos teorías conspiratorias. Lilly, si existió, trabajaba de payaso. “Trabajaba tanto con niños como adultos y hasta usaba zapatos de payaso, con cuyos cordones una vez había intentado ahorcarse a sí misma” (p. 32). Muy graciosa la payasa.

¿Viajó Finn con Lilly muerta? ¿Se murió Lilly? ¿Existió Lilly? Tenemos indicios de que no. Sigrid –la mujer del jefe y amiga de Lilly que, según Finn, se lo quería levantar, y nos preguntamos si no habrá sido al revés y que por eso lo echaron– le dice a Finn: “Lilly no es un invento tuyo (...) No es un personaje en una obra que vos mismo pensaste” (p. 76) Pero quizás sí, claro. (Paralelamente, en la primera carta del período post-bélico, la hermana viva le escribe a la muerta: “Cuando vuelvo a los lugares del pasado, nada está más ahí, como si lo hubiera inventado todo yo” (p. 11).

Tengo para mí que pobre Finn, que ya no podía con su vida, no pudo con la muerte de su hermano. Que cuando vio que le llegaba la hora, su cabecita se fue volando, con Lilly, la muerta, la que nunca existió quizás, y que sólo pudo volver cuando Max ya no estaba más ahí. De hecho, Finn no se desarma cuando se entera de la muerte de Lilly, ni cuando la ve muertita ahí en el cementerio, sino cuando, mucho más tarde, con Lilly en otro lugar, tiene la sensación de que se está muriendo su hermano. “Y acá empezó a atragantarse, porque pudo sentir ahora que su hermano se estaba muriendo ahí mismo en ese mismo momento, justo cuando decía estas palabras” (p. 169). Finn, como el de Slaughterhouse, 5, se inventa algo porque la realidad es demasiado insoportable, y así sobrevive a la muerte de su hermano. Unas pocas páginas después Finn sí vuelve, del mundo de los muertos, a enterrar a su hermano. Y baila con la viuda y ahí piensa: “Todas las personas que alguna vez lo amaron ya se habían ido. Y al sentir su ausencia sintió su propio yo deshuesado, bruñido, acariciado, y luego siendo empujado por un acantilado” (p. 187).

El libro se me hizo difícil por los temas y por la forma y porque cada oración y cada párrafo es especial. Porque Lorrie no para de tirar metáforas tremendas, llenas de humor negro, y con un lenguaje complejo, difícil, demandante, pero sobre todo hermoso. Hermoso. Muerte, locura, belleza. Qué se yo, la primera que marqué es esta: “His mustache is black and thick as broom bristle and the words come flying out from beneath it like the lines of a play in a theater on fire.” / “Su bigote era negro y duro como cerda de escoba y las palabras salían volando por debajo de él como las palabras de una obra en un teatro incendiándose”. (p. 4) O el hermano en el hospicio: “He had the smooth hue of an apricot. He was a manila envelope getting ready to be mailed.” / “Tenía el tinte suave de un damasco. Era un sobre de papel madera listo para ser enviado.” (p. 22) O, Finn y Lilly muerta: “Ahora le había llegado la locura y los había atrapado a ambos en este extraño sueño de crepúsculo tardío, que era como soñar despierto pero con más solidez, menos luz, y más duda.” (p. 89) Pero olvídense de mi traducción y escuchen esa oración en inglés.

Hay que ser lector para leer esta novela. Hay que ponerle ganas y tiempo y esfuerzo. Como a la vida. ¿Pero para qué, si nos vamos a morir? Vamos a volver a la casa del padre. ¿Tenemos casa o somos homeless? Hay una mención directa a la casa. Lilly la muerta le dice a Finn: “¿Y sin embargo? (...) ¿Acá con vos? Esta es mi casa” (p. 135). El vínculo, el amor, puede ser una casa; pero si Lilly no quiso estar más con él o se murió o nunca existió; si no está más Max, quizás Finn ya no tiene nada.

Al final lo vemos a Finn, ya de vuelta en Ohio o donde sea, poniendo claves en sitios web, completando CAPTCHAs para demostrar que no es un robot. “Confirma tu humanidad, era lo que se pedía” (p. 193). Los humanos somos los únicos animales conscientes de nuestra propia mortalidad. Y de quienes nos rodean. Y es una locura que eso no nos enloquezca a todos.

 

Originales de las citas

“He took large swallows of coffee and tested his sanity every morning the same way he did when not on the road: he took his laptop and replied to the online Times editorials, and waited to see if his reply was actually posted.” (p. 15)

“She worked with both children and adults and even wore floppy shoes, the laces of which she had once used to strangle herself.” (p. 32)

 “‘Lilly is not your own invention’, she said. ‘She is not a character in a play you yourself have thought up’.” (p. 76)

“When I go back to the places of the past, nothing is there anymore, as if I have made the whole thing up.” (p. 11)

“And here he started to choke, for he could feel now that his brother was dying right then at that very moment, just as he uttered these words”. (p. 169)

“All the people who had ever loved him were gone. And in feeling their absence he felt his own self pitted, burnished, caressed, then given a shove off the cliff.” (p. 187)

“Confirm your humanity, was the request.” (p. 193)




miércoles, 23 de agosto de 2023

El profeta

 


Me regalaron una muy linda edición de El profeta, de Khalil Gibran (1883-1931) que leí con mucha alegría. El profeta está a punto de irse de un pueblo después de mucho tiempo de vivir allí, estando cerca pero sin ser del todo parte de la vida del lugar; y antes de abordar el barco, algunas personas del pueblo le piden que hable de distintos temas. Y el profeta habla, a veces pasándose un poco con la metáfora y la parábola, pero refiriéndose de forma bella y concisa a cuestiones clave de lo que es ser humano. El profeta es un gran productor de citas; acá dejo algunas con mi traducción desde esta edición en inglés al castellano.

Sobre irse. “¿Cómo podría irme en paz y sin sufrimiento? No, no puedo irme de esta ciudad sin una herida en mi espíritu. Fueron largos los días de dolor que pasé entre sus muros, y largas las noches de soledad; ¿y quién puede irse de este dolor y soledad sin remordimiento?”

El amor: “el amor no conoce su profundidad hasta la hora de la separación.”

El amor: “así como el amor te corona te crucificará”.

Matrimonio: “estarán juntos hasta en el silencioso recuerdo de Dios. Pero que haya espacios en su estar juntos. Y dejen que los vientos de los cielos bailen entre ustedes.”

Hijos: “Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas de la añoranza de la Vida por sí misma.”

Trabajo (una de las que más me gustan): “Se trabaja para seguir el ritmo de la tierra y del alma de la tierra. Porque ser ocioso es salirse de la procesión de la vida, que marcha majestuosamente y en orgullosa sumisión hacia el infinito.”

El hogar: “Tu hogar no será un ancla sino un mástil”.

Comercio “Es intercambiando los regalos de la tierra que encontrarán abundancia y serán satisfechos”.

Razón y pasión: “Tu razón y tu pasión son el timón y las velas de tu alma marinera”. Deben ir juntas “Porque la razón, si gobierna sola, es una fuerza que constriñe; y la pasión, sin cuidados, es una llama que arde hasta su propia destrucción”.

Un maestro sabio “te guía hasta el umbral de tu propia mente”.

Religión: “Tu vida diaria es tu templo y tu religión. Cuando entres en ella que sea llevando todo lo que eres.”

sábado, 12 de agosto de 2023

Schmidt en la recta final

 


Leí Schmidt Steps Back, de Louis Begley, cerrando así la trilogía. Como de costumbre, el tercer libro fue peor que el segundo, que fue, a su vez, peor que el primero. Pero igual me gustó y quise saber cómo terminaba el pobre Schmidtie, ese viejo cabrón, ese WASP clínico y cuadrado que busca recuperar la relación con su única hija y ver qué se hace con todos los años que uno debe vivir si no toma la decisión drástica de vivir menos años: “Al final del día era así: elegía no matarse porque, viviendo en una buena casa, estando bien alimentado y bien vestido, no era averso a estar vivo.”  (p. 335) Y a pesar de todo, de sus problemas para relacionarse y de sus desgracias –un poco demasiado lo de sus desgracias, llevando el libro casi a status de melodrama– Schmidtie logra el objetivo freudiano: capacidad de amar y trabajar.

Del principio a fin, claro, Schmidtie no deja de pensar, todo el tiempo, la cabecita pensando en muchas cosas, en cómo se arma, en cómo sigue, y en la guita, claro, en qué hacer con la guita, a dónde va a terminar su guita. La guita y cómo hacer para tener sexo, claro. Como le dice su amigo Gil Blackman, su amigo judío que le tolera y le marca su anti-semitismo del closet: “Mi viejo y querido amigo, vos y yo hemos sido hechos para querer coger” (p. 165). Pero el sexo no es la clave del matrimonio sino la propiedad: “El dinero y los bienes raíces: eso es lo que mantiene intactos a los matrimonios, no los hijos.” (p. 166)

La hija es el gran tema del pobre Schmidtie, una hija por momentos irreconocible: “La gran inteligencia, su misteriosa desaparición ya ha sido notada. ¡Y los buenos modales, tan cuidadosamente inculcados por Mary, por la tía Martha, e incluso, aunque sea difícil de creer, por él mismo! ¿Dónde fueron? No sería fácil decir que alguna inteligencia callejera haya tomado su lugar, porque una chica que realmente tuviera inteligencia de la calle tendría mejores movidas que esta desertora de las clases altas.” (p. 191).

A pesar de esta mirada desapasionada, Schmidtie sigue intentándolo. Su consuegro le dice: “Todo lo que te puedo decir es que, como regla general, es más probable que algo salga realmente mal entre un padre y un hijo a que no. Es una relación tan difícil.” (p. 249). Así que Schmidtie intenta, a pesar de insultos y humillaciones y dolores: “¿Y qué le quedaba por hacer? Debía amarla y, sin importar la frecuencia o la dureza de sus reacciones, estar listo para ayudar.” (p. 281). Hasta el final. Y lo hace, mientras trata de armarse una vida, alguna vida, relaciones razonables de amor y trabajo para sus últimos años. Y parece lograrlo Schmidtie, a pesar de su cabeza y de su educación porque, finalmente, después de los 70, “Se le ocurrió que finalmente había crecido.” (p. 291).

 

Originales de las citas usadas

“It came down to this: he chose not to kill himself because, being well housed, well fed, and well clothed, he was not averse to being alive. Yes, alive in the arid plane of granite on which Charlotte alone had flowered. In other words, he was a swine.” (p. 335).

“My dear old pal, you and I have been made to want to screw.” (p. 165)

“Money and real estate: that’s what keeps marriages intact, not children.” (p. 166)

“The high intelligence, its mysterious disappearance has already been noted. And the good manners, so carefully instilled by Mary, by Aunt Martha, and even, believe it or not, by him! Where had they gone? It would be hard to say that some sort of street smarts had taken their place, because a truly street-smart girl would know better moves than this dropout from the upper classes.” (p. 191)

“All I can say is that, as a general rule, it is more likely than not that something will go seriously wrong between a parent and a child. It’s such a fraught relationship.” (p. 249)

“What was left for him to do? He must love her and, no matter how frequent and how harsh her rejections, stand ready to help.” (p. 281)

“It occurred to him that he had at last grown up.” (p. 291)

lunes, 7 de agosto de 2023

Schmidt encuentra un camino

 


 Schmidt Delivered, segunda entrega de la trilogía de Schmidt de Louis Begley, comienza más o menos como nos dejó About Schmidt, la primera novela. Schmidtie está en duelo por una carrera trunca por un retiro voluntario para cuidar a  su esposa en la enfermedad, por la sucesiva muerte de ella y por el consiguiente alejamiento de su única hija, que parece encaminar su vida lejos de él, más cerca de la familia de su esposo. Schmidtie se pregunta por qué no se suicidó con la muerte de su esposa y, de hecho, no está viviendo demasiado. En esta nueva entrega, sin embargo, dos nuevos vínculos lo reconectan con la vida: una joven mesera puertorriqueña, Carrie, y un millonario judío de origen egipcio. Dos personas de clases distintas a la suya lo reconectan con la vida: “La verdad es que no podía ser más sencillo: igual que Carrie, estaba desclasado” (p. 25).

Carrie lo conecta más con lo emocional. Y aunque sabe que no puede durar, porque le lleva más de 30 años, disfruta de su compañía y aprende a flexibilizar las condiciones. Schmidtie, el WASP rígido a quien no se le mueve un pelo, aprende a convivir con lo que haga falta para no estar solo. Y al rato ve que logra, “quizás por primera vez en su vida, realmente salirse de la caja en la que se había encerrado a sí mismo”, logrando hacer un gesto de paz” (p. 142). El millonario judío, Mansour, le ayuda también con lo emocional y, de a poco, parece ofrecerle una nueva carrera para sus años plateados. Mansour es un magnate que vive en otro nivel (Rolls, helicópteros, seguridad privada); toda su ropa “parecía no haber sido usada nunca antes” (p. 155). Y hacia el final, y quizás por la ayuda que estos nuevos personajes le prestan, Schmidtie parece lograr un acercamiento prometedor con su hija, y con una mujer más acorde a su edad. Schmidtie parece tener una segunda oportunidad de vivir.

 

Otras citas

“So it is with parents of grown sons and daughters: children’s lives become opaque, closed to them, and they scavenge for every clue, desperate to understand, oblivious of their impotence.” / “Así es con los padres de hijos e hijas grandes: las vidas de los niños se ponen opacas, cerradas para ellos, y hurgan en busca de cualquier clave, desesperados por entender, sin darse cuenta de su impotencia.” (p. 37).

“Intelligence raised to a greater height by sensitivity and intuition: an unbeatable combination.” / “Inteligencia llevada a una mayor altura por la sensibilidad y la intuición: una combinación imbatible.” (p. 237).

“the Brazilian’s construction, which in Schmidt’s opinion (...) resembled nothing more than a motel crossed with an ocean liner a drunken skipper had carelessly run aground on the beach.” / “la construcción del brasilero, que en opinión de Schmidt (...) se parecía nada menos que a un motel cruzado con un transatlántico que en un descuido había sido encallado en la playa por un capitán borracho” (p. 7).

 

Originales de las citas usadas

“Really, it couldn’t be simpler: just like Carrie, he was déclassé.” (p. 25).

“He couldn’t believe it, but he had somehow managed: he had, perhaps for the first time in his life, actually broken out of the box he had put himself into, had made a gesture of peace.” (p. 142).

“Like all his clothes, they looked as though they had never been worn before.” (p. 155).