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lunes, 27 de agosto de 2018

Embajador

Manu Ginobili fue, sin lugar a dudas, el mejor basquetbolista argentino de la historia. Y sin duda está entre los mejores deportistas argentinos de cualquier disciplina; en qué lugar no importa, la discusión no tiene sentido, pero que está ahí arriba con los más grandes no hay dudas.
Como bien dice JeffMcDonald en este artículo del San Antonio Express, que algún diario argentino debería conseguir permiso para publicar (el que lo haga, yo se lo traduzco gratis), Manu no será el mejor jugador de la historia de San Antonio; ese, claramente, es Tim Duncan; pero sí el más querido y el más distinto. Nunca habrá alguien como él, dice Jeff, y tiene razón.
Tuve la suerte y la claridad mental y la locura de ir a verlo unas cuantas veces. La primera vez que fui escribí esto, de lo cual no estoy muy orgulloso. Pero ese artículo llegó a los ojos de Jane Anne Craig, maestra de escuela texana jubilada y fanática de los Spurs y de Manu. Jane me escribió y me dijo: la próxima vez que vengas chiflá. Volví, chiflé, y ella me metió en la fila para el autógrafo. Cuando Jane me dijo que me acercara a Manu para una foto, él me miró y me preguntó “¿estás con ella?” y después le dijo a ella “she’s the ambassador from Argentina”.

Foto de Jane Anne Craig (@janieannie)

Jane – gracias Jane, por mí y por las decenas de argentinos a quienes ayudaste – es un ejemplo de algo muy fuerte en San Antonio: es gente muy amable, que te hace sentir como en casa, los Spurs son una familia, dice Jane. Un poco por eso, hoy tengo como amigo en Facebook a J. Sanford, el que hacía de la voz del estadio en San Antonio. Y un poco por eso tengo esta foto que sigue: la última vez que fui a San Antonio, Jane me presentó a Tony Morano, un fotógrafo que trabaja para los Spurs. Hablamos un rato con Tony, le conté que me gusta la fotografía y que después del partido me iba para un parque nacional a sacar fotos. Después vino Manu, nos pusimos a hablar y Tony sacó esta foto y me la mandó. (Sí, ya sé, parece que estoy enamorado pero me la banco y la subo igual.)

Foto de Tony Morano.

Manu es el Spur más querido, además de por su juego impresionante y creativo, porque es el último boy scout: todos dicen que es un gran compañero, gran esposo, gran padre. Como dice McDonald en ese artículo, si hay un premio que Manu debió haber ganado y no ganó es el Magic Johnson, el premio al que mejor atiende a la prensa. Y si lo hubiera, también al que mejor atiende a sus fans: como me decía Jane, los argentinos podemos ser un poco intensos, y “ese hombre es un santo”. Como quedó perdido en la anécdota de la foto de arriba, ese día Manu me vino a saludar a mí. Ya nos habíamos saludado un par de días antes y ese día no lo quería molestar porque era un partido chivo, pero el vino solito a charlar conmigo.
Una anécdota que pinta entero cómo fue Ginobili con sus hinchas ocurrió la vez que fui a un partido con hija#1. Ella no sabía mucho quién era Manu, pero ahí estábamos, haciendo cola esperando que apareciera para firmarle una remera. Y de pronto se escuchó “¿hay alguien de Argentina por acá?”. Era Manu; hija#1 saltaba para tratar de llamar la atención y decía “yo, yo”, y Manu seguía “¿dónde, dónde?” haciendo que buscaba a alguien con la mirada, e hija#1 seguía “yo, yo”, hasta que Manu se empezó a reír, se acercó a ella y le firmó la remera. Miles de argentinos lo vieron en San Antonio y en muchas otras ciudades y siempre estuvo, siempre respondió. No es fácil. 

Foto: Instagram de San Antonio Spurs.

Aunque hay argentinos difíciles, como decía Jane, la embajadora argentina a San Antonio, Manu siempre mostró la mejor versión de nosotros mismos; como dice Perantuono acá, es el argentino que queremos ser: competitivo pero honesto, creativo pero jugador de equipo, amable, inteligente. Su retiro le va a quitar visibilidad, pero no dudo que seguirá siendo un gran embajador para los argentinos. Siempre le estaré agraecido por las alegrías deportivas - el zapallazo contra Serbia, todo Atenas, Indiannapolis, la volcada contra Bosh en la final de 2014... - y por lo bien que se portó siempre personalmente conmigo, pero sobre todo por esa capacidad de representar sin buscarlo mucho de lo mejor que tenemos los argentinos.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Responsabilidad

El otro día vi este cartel en una plaza cerca de la estación Victoria del Retiro-Tigre, mi tren, el que le da vida a 7:50 a Retiro. Se me ocurrió que este puede ser un buen deseo de fin de año. Que todos seamos un poquito más responsables: con nuestros vidas, con lo que pasa alrededor nuestro, con nuestros perros. También pensé que el post se podía titular "Cagadas" y que podía desear que en 2013 nos mandemos menos de esas. O que, si nos las mandamos, nos hagamos responsables de ellas. Y así volvimos, entonces, a nuestro primer deseo de fin de año, de año nuevo: que 2013 sea un año en que nos hagamos todos un poco más responsables. Saludos a todos y gracias por acompañarme durante 2012.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Son las instituciones, estúpido



Por primera vez en mi vida leí el libro del momento en los círculos académicos: Why Nations Fail, de Daron Acemoglu y James A. Robinson. Se trata de una teoría sobre el desarrollo económico y cientos de ejemplos que la sustentan, tantos que el libro se torna aburrido. Por eso mi recomendación es leer el prefacio, los capítulos 1 a 4 (que describen la teoría) y el 15 que es la conclusión final. Además, los ejemplos son a veces traídos de los pelos (a Lucas Llach no le gustan los Natufians y en vez de decirte que leas algunos capítulos te dice No leas este libro....) En mi caso particular, además, no estoy de acuerdo con la lectura sobre la historia argentina de estos autores, pero eso es harina de otro costal.
En pocas palabras, la teoría es sencilla. Lo que define el desarrollo o no de los países no es ni la geografía, ni la cultura ni el grado de conocimiento de sus líderes sino sus instituciones. Los autores definen dos tipos de instituciones económicas: las instituciones económicas “inclusivas” incluyen “seguridad sobre la propiedad privada, un sistema legal neutral y una provisión de servicios públicos que provea un campo de juego nivelado en el que la gente pueda intercambiar y contratar; también debe permitir la entrada de nuevas empresas y permitir que la gente elija sus carreras.” (p. 74) La definición de instituciones “extractivas” es menos clara; es aquello que no es inclusivo y “están diseñadas para extraer ingresos y riqueza de un subconjunto de la sociedad para beneficiar a un subconjunto distinto.” (p. 76) Las instituciones políticas también pueden ser inclusivas (con suficiente centralización estatal y pluralismo) o extractivas (cuando no es el caso). Las instituciones económicas y políticas inclusivas se refuerzan a sí mismas en un círculo virtuoso y las extractivas hacen lo propio en un círculo vicioso.
El primer punto de la teoría, entonces, es sencillo: cuando hay instituciones inclusivas hay desarrollo y hay una inercia de desarrollo e instituciones que lo fomentan; “Las instituciones económicas inclusivas promueven la actividad económica, el crecimiento de la productividad y la prosperidad económica.” (p. 75) Por otro lado, las instituciones extractivas limitan el desarrollo y hay una inercia que dificulta salir de instituciones extractivas: “Las naciones fallan cuando tienen instituciones económicas extractivas, apoyadas por instituciones políticas extractivas que impiden y hasta bloquean el crecimiento económico.” (p. 83)
El segundo punto de la teoría es cómo se llega de un lado a otro. Los cambios institucionales son “el resultado de la interacción entre las instituciones existentes y las coyunturas críticas.” (p. 431) Las instituciones de diversos países van cambiando lentamente por la “deriva institucional” pero pueden cambiar mucho al llegar a coyunturas críticas. Se llega así al mayor déficit y al mayor valor de esta teoría: los autores insisten en que el resultado final al llegar a una coyuntura crítica es contingente; que la historia está hecha por personas, líderes y grupos sociales y que el resultado de su interacción no está predeterminado sino que es fruto de la mezcla de la voluntad humana y el azar. Digo que es un déficit porque, de esta manera, la teoría pierde fuerza explicativa y predictiva; pero, al mismo tiempo, resulta más creíble porque es difícil que una variable pueda explicarlo todo y, además, es agradable porque queda restaurado el lugar de la libertad humana, del azar, de la política y de la historia. Así termina el libro:
“la historia no es destino. A pesar del círculo vicioso, las políticas extractivas pueden ser reemplazadas por otras inclusivas. Una confluencia de factores, en particular una coyuntura crítica junto con una amplia coalición que empuje por reformas u otras instituciones propicias existentes, es a menudo lo que necesita una nación para dar pasos hacia instituciones más inclusivas. Además es clave algo de suerte, porque la historia siempre se desarrolla de una manera contingente.” (p. 458)

Original de la cita: “history is not destiny. Despite the vicious circle, extractive institutions can be replaced by inclusive ones. A confluence of factors, in particular a critical juncture coupled with a broad coalition of those pushing for reform or other propitious existing institutions, is often necessary for a nation to make strides toward more inclusive institutions. In addition some luck is key, because history always unfolds in a contingent way.”

jueves, 13 de septiembre de 2012

Estación marcador



De los mismos creadores de "Fuck Sube", "Mandar al frente" y "Uia, se me descarriló el tren" llegó una superproducción que recuerda a "Esa sensación ochentosa": te escribo los nombres de las estaciones en marcador indeleble, pero no te calentés que el tren lo manejo bien, eh. ¿Será tan difícil armar la cosa para que se maneje más o menos bien un tren, tecnología de siglo XIX?

jueves, 31 de mayo de 2012

Mate canadiense

Camino por la oficina y veo un mate con la bandera de Canadá. Así como lo ven acá. Un mate con bandera de Canadá. Es que hay hijos del exilio económico de fines de la convertibilidad que ya están grandes y estudiaron y trabajan; algunos de ellos están de vuelta en la Argentina y llevan mates con los colores canadienses a la oficina. Esperemos que no haya una nueva crisis que desmienta su deseo de vivir y trabajar y construir un futuro acá.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ejemplos

Caminando con mis tres hijas me encontré el sábado en la calle más transitada de mi barrio con esto: un vehículo de la Dirección de Tránsito de San Isidro y un guardia de tránsito bloqueando la senda peatonal. Con lo que me cuesta como peatón hacer que los autos particulares respeten ese espacio, los muchachos encargados de ordenar el tránsito dieron ese maravilloso ejemplo. ¿Será un sueño tan difícil de cumplir que los que tienen que hacer cumplir las leyes ayuden con su ejemplo?



jueves, 27 de octubre de 2011

Hace un año

Hace un año, cuando murió Néstor Kirchner, yo estaba de vacaciones. El amigo que nos había prestado el departamento con vista al mar nos llamó y nos contó. Al principio no le creíamos. Después, agarré la compu y escribí esto que subió a la página de Fundación Pensar. Creo que, un año después, todo lo dicho sigue siendo válido.



Ante el fallecimiento del esposo de la Sra. Presidente de la Nación, Diputado Nacional y ex Presidente de la Nación Dr. Néstor Carlos Kirchner, los miembros y colaboradores de la Fundación Pensar expresan su profundo pesar y manifiestan su más sentido pésame a los miembros de su familia.

La muerte de un hombre público debe ser siempre motivo de profunda reflexión sobre los asuntos del Estado, sobre lo que significa la política como servicio a la sociedad, para que ésta y sus integrantes logren desarrollarse de manera sostenible. Disintiendo en cuestiones y a veces también en métodos, respetamos el compromiso y el esfuerzo dedicado a la vida pública. En este sentido, una nueva evidencia de lo efímero de la vida humana nos recuerda la importancia de trabajar, más allá de los liderazgos personales, en los planes, en las ideas y en los proyectos de largo plazo para construir una Nación grande y para todos, confirmando así nuestro compromiso hacia el futuro.

lunes, 24 de octubre de 2011

Cuatro años

Se vienen cuatro años más de un gobierno que me genera muchísimas dudas. Cuando la presidente llama a la unidad nacional, por ejemplo, yo temo que su visión no es la de la unidad en la diferencia y el diálogo sino la de la unanimidad. Me asusta un poco cuando habla de “minorías poderosas” que “muchas veces dirigidos desde afuera” hicieron derribar proyectos, y cuando apela a “todos los que están identificados con los intereses del pueblo”; me hace pensar que cree que las mayorías tienen derecho a todo frente a esas minorías; me hace pensar que cree que cualquiera que no piensa como ella es dirigido desde afuera y no está identificado con los intereses del pueblo. Cuando parece decir que no buscará una nueva reelección (“yo no quiero más nada”) también me genera dudas, recordando el “no se hagan los rulos” y lo que tardó en confirmar que buscaría esta reelección.

Espero, sinceramente, estar equivocado. Espero, sinceramente, que la crisis internacional no sea tan fuerte y no nos afecte. Espero, sinceramente, que si efectivamente la crisis llega el gobierno reaccione a tiempo.

Mientras tanto, sí creo que debemos avanzar en esa “reconstrucción del sistema de partidos” que pidió la presidente. Por eso, la victoria de Jorge Macri en Vicente López y el 20% de corte de boleta en favor de la lista de PRO en la ciudad de Buenos Aires son algo más que un premio consuelo. Son, como decía tras la elección de Miguel del Sel en Santa Fe, pasos “en la construcción de un partido nacional que presente un modelo alternativo de política para un país distinto.” Esa es una tarea importante para los próximos cuatro años.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Fines y medios

Ayer, El Cronista Comercial publicó una muy buena nota sobre el Plan Agroalimentario de mi colega de la Fundación Pensar José Anchorena. En pocas palabras, dice que los fines de ese plan son compartidos por casi todos los actores relevantes al sector agro; pero que el problema está en los medios: pocos creen que medidas como las restricciones a las importaciones y exportaciones de diversos productos ayuden a las cadenas de valor del agro.

Algo parecido pasa con el tema Malvinas. Como decía hace unos meses, estoy de acuerdo con el reclamo por la soberanía; creo que es uno de los pocos consensos casi universales de la política argentina. Pero no creo que se logre con palabras: hace falta diplomacia constante en las islas y en el mundo; alguna presencia militar en el Atlántico Sur; y mejorar la imagen argentina en Malvinas y en Gran Bretaña. Difícil lograr esto último si seguimos sin un embajador allí…

Consenso: Tiempo y La Nación de hoy.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El debate de la seguridad

Hace unos días me llamó la atención la publicidad de Scioli en la boca del subte C dentro de Retiro. Ayer a la mañana me acordé de sacarle una foto para hacer un post. Más tarde apareció el cuerpo sin vida de Candela y el post que tenía en mente, más centrado en el aviso, perdió razón de ser.
El cartel en Retiro. “Si por cada golpe al narcotráfico
una familia menos se destruye, crecimos.”

Yo no soy especialista en seguridad ni mucho menos, y por ello la cuestión sólo llegó tangencialmente al blog cuando mi hija le hizo rejas a un castillo que dibujó. Estas cosas lamentablemente suceden, acá y en el mundo. ¿Suceden más acá que en otros lados? Creo que no, con las dudas del caso. ¿Están sucediendo más ahora que 10 ó 20 años atrás? Creo que sí, con las dudas del caso.
El punto que quiero hacer acá es lo mal que discutimos el tema públicamente. Lo que dijimos muchas veces sobre el lamentable nivel del debate público se verifica en campos concretos de política pública como el de la seguridad. El problema no es sólo la distancia ideológica; el problema es que parece que no estamos de acuerdo siquiera con los datos básicos de la realidad; que buscamos tergiversar la evidencia para probar que tiene razón una u otra posición, en vez de buscar soluciones en común.
Me gustaría poder terminar en un espíritu más optimista, pero cuesta. Estas cosas seguirán pasando, pero deberíamos aspirar a mejorar la manera en que lidiamos públicamente con ellas; así se lograría minimizar las instancias y maximizar las chances de que los culpables sean encontrados, enjuiciados y condenados.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Cruzar los Andes

Cuando crucé los Andes con un Ángel al volante en aquel Regreso de Santiago me dieron ganas de saber más de San Martín. Los Andes son realmente impresionantes, y cruzarlos a caballo, con un ejército de unos 5.000 hombres, en 1817 y para enfrentar al enemigo no es poca cosa.

Aconcagua nevado e iluminado.

Pregunté a un amigo historiador especializado en el siglo XIX argentino qué leer y me recomendó la biografía de John Lynch: “San Martín. Soldado argentino, héroe americano”. Conseguí el libro y aún lo estoy leyendo (en el medio leí otras cosas y hasta tuve una hija…) pero acá va un resumen de aquel cruce de los Andes como homenaje en este 17 de agosto. Dice Lynch:

“De las 9.251 mulas que salieron de Mendoza no más de cuatro mil trescientas consiguieron llegar hasta Chile, y de mil seiscientos caballos no sobrevivieron más de quinientos. El frío, el soroche y el puro agotamiento explican la mayoría de las pérdidas humanas durante el cruce, que, se calcula, fueron unas trescientas. (…)
El 10 de febrero, tras haber partido en tres divisiones dieciocho días antes y superado los pasos de Los Patos y Uspallata, los hombres de San Martín se reunieron en el lado chileno como estaba planeado, un auténtico milagro de sincronización.”
Lynch, John San Martín. Soldado argentino, héroe americano, Crítica, Buenos Aires, 2009, pág. 145-147.

Los Andes desde Chile.

martes, 16 de agosto de 2011

Otras cosas

Como dije el domingo a la tarde, hay otras cosas además de la política. Por suerte: está el fútbol, el golf, los amigos, los asados, la familia, la literatura. Lo bueno es que cada uno puede llenar esto con las cosas que le diviertan o que sean más centrales a su existencia. Mi punto es que la política importa, sin duda, pero que salvo para algunos pocos profesionales nuestras vidas se hacen en otro lado.
En Palermo, por ejemplo. Donde estuve el sábado a la tarde gracias a una extraña alineación de los astros. Palermitando me encontré primero con una invitación a soñar y después con un objeto soñado. Miren, si no.

¿Qué cosa querés soñar?

Un objeto soñado.

viernes, 12 de agosto de 2011

Cita extraordinaria

Leyendo la biografía de San Martín de John Lynch, me encontré una cita extraordinaria. Resulta que San Martín venía desde hacía más de dos años insistiendo en llevar adelante el plan continental (cruzar los Andes, conquistar Chile y desde allí atacar Lima) como mejor alternativa que las expediciones al Alto Perú (hoy Bolivia). Finalmente encuentra un interlocutor válido en Juan Martín de Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Pueyrredón hace muchos esfuerzos por conseguir los pertrechos que San Martín demanda para armar el Ejército de los Andes. Tantos esfuerzos que en noviembre de 1816 le escribe a San Martín:

“Van 400 recados. Van hoy por el correo en un cajoncito los únicos dos clarines que se han encontrado … Van los 200 sables de repuesto que me pidió. Van 200 tiendas de campaña o pabellones, y no hay más. Va el mundo. Va el demonio. Va la carne y no sé yo cómo me irá con las trampas en que quedo para pagarlo todo; a bien que en quebrando, cancelo cuentas con todos y me voy yo también para que V. me dé algo del charqui que le mando; y, ¡carajo, no me vuelva V. a pedir más, si no quiere recibir la noticia de que he amanecido ahorcado en un tirante de la fortaleza!”
Pueyrredón a San Martín, Buenos Aires, 2 de noviembre de 1816; citado en Lynch, John San Martín. Soldado argentino, héroe americano, Crítica, Buenos Aires, 2009, pág. 140.

jueves, 11 de agosto de 2011

Sigo con dudas

Sólo ayer me definía por Binner y hoy ando con dudas, como acá. Con la parte legislativa del domingo estoy tranquilo, convencido y entusiasmado. Con la presidencial es pura duda. La verdad es que, como decía el amigo Lautaro en un comentario al post de ayer, estaría bueno votar por lo menos una vez, si no convencido, por lo menos entusiasmado. Yo pensaba que en 2011 se me daba...

lunes, 27 de junio de 2011

Sorpresas y certezas

Durante el fin de semana, la presidente designó a Boudou como compañero de fórmula y River se fue a la B. No ligo estos temas por una letra sino por la mezcla de sorpresas y certezas.
La gran certeza, lo que sabíamos todos desde el miércoles, es que si perdía River habría incidentes: se pensó en jugar sin público, se decidió en contra de esa idea pero se preparó un masivo operativo de 2.500 policías. Pero cuando no hay ley no importa la cantidad de policías. Hace unos meses, murió un hincha en una cancha de fútbol y pasó exactamente lo que predije en un post que titulé “Costumbres argentinas”: nada, no pasó nada. Porque no pasó nada entonces, ni nunca, porque vivimos sin ley, era una certeza que un mal resultado de River terminaría con incidentes de un país que no es normal, ni serio.

Pelota gastada, foto también: la usé en "Costumbres argentinas".
Fuente: Morguefile. http://mrg.bz/Dshts4


El resultado sí fue una sorpresa. Desde hace un año y hasta bien entrado el segundo tiempo, yo pensaba que River se salvaría. Porque es River y tenía la certeza de que River no se podía ir a la B. También fue un partido sorprendente: apenas comenzado, parecía que terminaba todo con un gol tempranero de Belgrano; pero esa jugada fue invalidada y al minuto marcó River. El empate de Belgrano pareció definir todo nuevamente, pero al minuto hubo penal para River y revivía la errónea certeza de que River no podía irse a la B. Sin embargo, el arquero atajó el penal y el destino estuvo prácticamente sellado: el de River, y el de unos incidentes que todos sabíamos ocurrirían. Entre el cielo y el infierno, el partido mostró la sorpresa de que casi cualquier cosa puede suceder.
Cristina mantuvo la sorpresa de su candidatura y de su compañero de fórmula hasta el final, y muchos llevan la certeza de que ganará en octubre: el fin de semana escuché una y otra vez que Cristina había “elegido a su vice”, no a su candidato a vice. Pero los partidos, como el de River y Belgrano, hay que jugarlos. Como yo quiero un cambio y tengo la certeza de que con ellos seguimos igual, ya sé cómo jugarlo; porque no quiero más la certeza de incidentes y violencia y falta de ley; porque creo que Argentina todavía puede sorprender.

jueves, 16 de junio de 2011

Más que palabras


La semana pasada en una comida muy distendida y risueña, una inglesa me preguntó si la cuestión Malvinas aún despertaba pasiones en Argentina. Me puse serio al instante y le dije algo así como “el reclamo por la soberanía sobre las islas Malvinas es una de los pocos consensos casi totales de la política argentina”. Por eso, y más allá de algún detalle, nos parece correcta la respuesta de la Cancillería a las declaraciones del primer ministro británico David Cameron.

Ahora bien, para recuperar las Malvinas Argentina debería hacer más que declaraciones. Debería, como dice mi colega Iván Petrella acá, ser un poco más ambiciosa en su política exterior, buscando aprovechar los nichos existentes para aumentar su capacidad de influir en el mundo. Debería, más específicamente, buscar mejorar la relación con los isleños y cambiar la imagen que los ingleses tienen sobre esta disputa, lo cual difícilmente se logre si no contamos siquiera con un embajador en Gran Bretaña. Y debería, finalmente, mantener algún tipo de presencia militar en el Atlántico Sur - no para invadir, sino para aumentar los incentivos ingleses a negociar - lo que tampoco será fácil si el gobierno ve a sus propias FF.AA. como un enemigo.

viernes, 10 de junio de 2011

Los cimientos sociales


El miércoles, La Nación publicó una muy buena nota de Eduardo Fidanza titulada “La casa peronista”. Allí utiliza una metáfora arquitectónica para explicar al peronismo: “el peronismo semeja a una casa de dos plantas. En la de abajo reside el propietario, que es el peronismo-peronista (sindicatos, barones territoriales, punteros); en la de arriba viven sucesivamente los líderes coyunturales del movimiento, que alquilan el piso.” Gracias a estas dos plantas, el peronismo es “una organización y un enunciado” de gran flexibilidad y dinámica, lo que explicaría su posición como “partido dominante”. Esa flexibilidad le permite ganar elecciones más allá de los cambios de los humores sociales.
La metáfora es muy buena, pero no termina de explicitar algo de vital importancia: ¿por qué la sociedad argentina acepta esa permanencia del piso de abajo a pesar del evidente déficit republicano y de los magros resultados en términos de desarrollo del país? Algo dice el autor al decir que la sociedad no parece considerar relevante discutir la república (“el debate no pasa por la república”) y al concluir que “quizás el republicanismo deba esperar que una sociedad más madura asuma sus valores.”

Sigue la metéfora arquitectónica: no se construye sobre tabla rasa.

Lo que quizás debiera haber explicitado el autor es que la sociedad argentina con todas sus limitaciones representa los cimientos sobre los que fue construida esa casa. Los más pesimistas pensarán que con más decadencia (quizás mejor ejemplificado por el deterioro de la educación) los cimientos serán cada vez peores y el cambio estructural menos probable. Los más optimistas pensarán que el aumento del PBI por cápita casi automático por el boom de las commodities, la globalización, la mayor información disponible por internet, entre otras variables, llevaría a aumentar la demanda social por un mejor gobierno.

miércoles, 8 de junio de 2011

La golosina nacional

Hace pocos días aparecieron unos nuevos carteles en la estación Retiro que buscan hacer del Mantecol la “golosina nacional”. Me pareció interesante porque recordé haber escuchado a alguien decir en alguna oportunidad que determinada persona era “más argentina que el Mantecol”. El problema, por supuesto, es que el Mantecol es menos argentino de lo que pensamos.

Visto en Retiro: nos venden una "golosina nacional". 

Efectivamente, aunque el Mantecol fue inventado y es producido en la Argentina, su dueño hoy es una empresa multinacional: entre otras marcas que fueron propiedad de Georgalos, el Mantecol pasó en una primera etapa a la empresa Cadbury-Schweppes la que, a su vez, fue comprada por la multinacional de origen norteamericano Kraft Foods. Esta no fue una excepción, sino parte de una tendencia a la extranjerización de la economía argentina. Como muestra el gráfico que sigue, esa extranjerización no fue revertida por el kirchnerismo: sólo 35% de las 500 principales empresas del país es de capital nacional.
  
Fuente: elaboración propia sobre la base de Indec,
Encuesta Nacional de Grandes Empresas.


¿Importa? Por supuesto que sí, lo que no implica “combatir el capital” (foráneo). Importa porque las decisiones se toman en otro lado y porque parte del valor generado se va a pagar los dividendos de accionistas que residen en otro país, y más allá de que estas y otras empresas extranjeras también aporten cuestiones valiosas (tecnología, organización, inversiones, etc.) ¿Es culpa de los empresarios que vendieron o de un país que no logra armar las bases para la inversión? Yo soy de los que creen que es el resultado del péndulo político argentino, del alto costo del capital y de un contexto adverso a la inversión y a los empresarios, y sueño con un futuro de más empresas argentinas comprando otras en el exterior y menos extranjeras comprando acá, pero quizás sea ya materia de otro post. La golosina nacional, mientras tanto, es propiedad de una empresa gringa. 

martes, 31 de mayo de 2011

La vivienda y el castillo de naipes

Los diarios de estos días sobrevuelan el tema de la vivienda: gente sin techo, usurpadores, vándalos, una ONG que pone el tema en el debate, organizaciones acusadas de irregularidades en el uso de fondos públicos para construcción.
La cuestión de la vivienda en la Argentina es dramática por la cantidad de gente afectada pero, sobre todo, porque las políticas públicas implementadas no logran cambiar la realidad. El modelo de un Estado que construye y asigna no ha logrado hacer mella en el problema. No puede por capacidad operativa, por financiamiento y por eficiencia, más allá de las avenidas que abre para la corrupción. Y el mercado  difícilmente pueda funcionar si no hay Estado de Derecho; si cualquiera usurpa un inmueble violando derechos de propiedad; si 40% de los empleados están en la informalidad; si se destruye la propiedad prácticamente sin costos; si tenemos inflación de 25%-30% sin mecanismos de ajuste porque mentimos; si el crédito al sector privado apenas llega a 15% del PBI frente a más de 100% en Chile.

¿Y si empezamos a construir en serio?

Como decía en “La fragilidad de las cosas” y en “Reconstruyendo”, cuesta mucho construir instituciones; y sin instituciones sólidas es imposible construir casas para todos. ¿Cómo no va a haber un problema de vivienda entre los pobres si le cuesta tanto a profesionales jóvenes empleados formales acceder a la suya a través del crédito? El vandalismo es un tema; la falta de derechos de propiedad sólidos es un tema; la corrupción en el uso de fondos públicos es un tema. Pero el fondo de la cuestión es que sin reglas de largo plazo cualquier aparente solución será un mero castillo de naipes.

lunes, 9 de mayo de 2011

El desafío

Mauricio Macri tomó la decisión de buscar la reelección en la Ciudad de Buenos Aires y desechó presentarse como candidato presidencial. Para algunos dentro del espacio, es un error: tanto Gabriela Michetti como Horacio Rodríguez Larreta, se dice, podrían haber retenido la Ciudad; y Mauricio Macri podría, si no haber ganado en octubre, sí haber presentado una opción de centro-derecha con un importante apoyo que hubiera significado un paso importante para la construcción del partido hacia el futuro. El argumento contrario fue el victorioso. Mauricio Macri no hubiera podido ganar en octubre y presenta mayores probabilidades de éxito en la Ciudad, dicen estos: ¿qué sentido tiene arriesgar la Ciudad si no hay chances de victoria nacional? ¿Qué pasaría con el partido si se perdía la Ciudad y la nacional?
La importancia de la decisión va más allá del espacio político de PRO. Como bien señalaba ayer Sergio Berenstein, es una decisión que depende de y puede afectar al sistema de partidos argentino. Sistema que, como también señala desde hace un tiempo Carlos Pagni, aún debe reconstruirse después de su “pulverización” en 2011. Como Berenstein, yo creo que la ausencia de un partido de centro-derecha moderno, democrático, republicano, liberal y electoralmente viable es un gran problema de nuestro país y es parte de la explicación de muchos de nuestros fracasos históricos. Crearlo es un desafío por delante que PRO debe encarar. Una vez más, no queda claro en este caso qué era mejor en ese sentido: ¿valía la pena lograr 20%, 30% o más a nivel nacional si se perdía la Ciudad?
Los dos argumentos son entendibles, razonables y lógicos. Pero como decía en un post anterior, casi todas nuestras decisiones se toman con información imperfecta: allí afloran los sentimientos, las corazonadas, los ánimos. Aunque hubiera deseado que se tomara el otro camino, entiendo perfectamente la lógica de la decisión adoptada. Y más allá de ello, no cambia el desafío por delante: la creación de ese partido. ¿Fue la decisión correcta? Veremos, diría el maestro zen; mientras tanto: a trabajar.