lunes, 2 de marzo de 2026

Fútbol, fútbol, fútbol

 


Leí Fútbol, eclipse de la razón, de Diego Vannucchi, con quien creo que compartimos el amor por el fútbol, pero no las ideas políticas (ampliaremos).

El libro me lo regaló mi esposa, después de una visita a una librería especial. ¡Qué lindas las librerías especiales, con magia! Creo que le bastó el título para decidir el regalo: después de más de treinta años juntos, todavía, creo, no logra comprender cómo su marido, una persona muy racional, casi nerd, puede convertirse en un ser bastante diferente durante 90 minutos frente al televisor. El título, en ese sentido, es muy bueno: para muchos, el fútbol eclipsa momentáneamente la razón. De hecho, hace poco decidí no ir a la cancha porque tenía otros programas que me divertían más y lo consideré un avance en mi saludmental.

Además del título, el libro tiene cosas muy buenas. Es un conjunto de relatos muy relacionados con el fútbol (y algunos bastante con la política). Unos cuantos son reconstrucciones de hechos reales: “El Chino” relata el “partido fantasma” entre Chile y la URSS en 1973, y el no saludo a Pinochet de uno de los jugadores; “Berna” cuenta cómo unos militantes pusieron una bandera en contrade Videla en un partido de la selección jugado en Suiza en 1979; “El otro” recrea el cuento de Borges, pero con el día que J. J. López jugó un superclásico para Boca; “Tríptico” relata la muerte de un chico en el estadio Nacional de Lima por una bengala; “Dejarla correr” reconstruye la jugada en que Tevez lesiona a Ezequiel Ham en 2015. El resto son, hasta donde sé, ficticios (¿no lo es todo?), incluyendo picados, barrabravas, chicos que se van a probar, a veces con relatos muy realistas, otros con más realismo mágico (dobles, tiempos superpuestos). Todos se leen realmente muy bien.

En lo temático, hay, como decía, también bastante política, y política setentista. Está el que se enfrentó a Pinochet, los de la bandera, soldados jugando al fútbol en Malvinas a pesar de oficiales hijos de puta, un chico que es levantado arbitrariamente con un Ford Falcon, etc. No me molesta por estar contra Videla o Pinochet, claro, sino porque me parece que el setentismo ya está bien tratado, personalmente me aburre un poco. Habiendo dicho esto, no me molestó en la lectura, ni redujo el placer obtenido de este libro sobre una de las cosas que más me gustan en este mundo, hasta eclipsarme un poco la razón.