jueves, 19 de febrero de 2026

Taller de lectura: Dulce et decorum est



Dulce et decorum est: taller de lectura de novelas de la Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue uno de los eventos más dramáticos de la historia de la humanidad: fue la primera guerra auténticamente mundial y produjo entre 9 y 10 millones de muertos en combate (triplicando en un tercio del tiempo a la guerra anterior con más muertes); significó un cambio fundamental en el mapa mundial, con la destrucción de cuatro imperios; y dio fin a un período caracterizado por una gran confianza en el progreso de la humanidad, e inicio al siglo más violento y destructivo de la historia. Además, engendró una importante producción literaria por cantidad y calidad. 

Obviamente, no podemos leer todo, así que elegí algunos libros buscando que sean representativos de algunas líneas y de distintos teatros de la guerra. Propongo comenzar por una clase introductoria sobre la Primera Guerra y su lugar en la historia y lo que significó para la literatura y después discutir juntos un libro por mes. Será el primer lunes de cada mes de 19:30 a 21:00 de Argentina (salvo la sesión de agosto que sería el segundo lunes), de forma virtual, grabándose las clases para quien las quiera ver asincrónicamente. En definitiva, el cronograma sería el siguiente.

● Lunes 2 de marzo: introducción y presentación.

● Lunes 6 de abril: Sin novedad en el frente, Erich Maria Remarque (1929), ~74.000 palabras.

● Lunes 4 de mayo. Adiós a las armas, Ernest Hemingway (1929), ~89.000 palabras.

● Lunes 1 de junio. Un hijo en el frente, Edith Wharton (1923), ~63,000 palabras.

● Lunes 6 de julio. Tempestades de acero, Ernst Jünger (1920), ~72.000 palabras.

● Lunes 10 de agosto. El buen soldado Schweik, Jaroslav Hašek (1921-1923), ~188.000 palabras.

● Lunes 7 de septiembre. La señora Dalloway, Virginia Woolf (1929), ~50,000 palabras.

Interesados escribir a fsantillan@reddognarratives.net

De yapa va el poema que le da el título al taller, con una traducción veloz mía.


Dulce et Decorum Est
Wilfred Owen (1893-1918)

Bent double, like old beggars under sacks,
Knock-kneed, coughing like hags, we cursed through sludge,
Till on the haunting flares we turned our backs
And towards our distant rest began to trudge.
Men marched asleep. Many had lost their boots
But limped on, blood-shod. All went lame; all blind;
Drunk with fatigue; deaf even to the hoots
Of tired, outstripped Five-Nines that dropped behind.
Gas! Gas! Quick, boys!—An ecstasy of fumbling,
Fitting the clumsy helmets just in time;
But someone still was yelling out and stumbling
And flound'ring like a man in fire or lime...
Dim, through the misty panes and thick green light,
As under a green sea, I saw him drowning.
In all my dreams, before my helpless sight,
He plunges at me, guttering, choking, drowning.
If in some smothering dreams you too could pace
Behind the wagon that we flung him in,
And watch the white eyes writhing in his face,
His hanging face, like a devil's sick of sin;
If you could hear, at every jolt, the blood
Come gargling from the froth-corrupted lungs,
Obscene as cancer, bitter as the cud
Of vile, incurable sores on innocent tongues,—
My friend, you would not tell with such high zest
To children ardent for some desperate glory,
The old Lie: Dulce et decorum est
Pro patria mori.

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Doblados al medio, como viejos mendigos debajo de bolsas
Patizambos, tosiendo como brujas, puteamos en el barro,
Hasta que ante las fantasmales bengalas dimos nuestras espaldas
Y hacia nuestro distante descanso comenzamos a fatigar.
Hombres marchaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas
Pero seguían rengueando, ensangrentados. Todos débiles; todos ciegos;
Borrachos de fatiga; sordos hasta para el ulular
De las cansadas, superadas, Cinco-Nueves que caían detrás.
¡Gas! ¡Gas! ¡Rápido, chicos! Un éxtasis de chapucería,
Poniéndonos los torpes cascos justo a tiempo;
Pero uno seguía aún gritando y tropezando
Y luchando como un hombre en el fuego o el fango---
Tenue, a través de los vidrios empañados y la densa luz verde,
Como bajo un mar verde, lo vi ahogándose.
En todos mis sueños, bajo mi mirada inútil.
Se zambulle hacia mí, derritiéndose, atragantándose, ahogándose.
En algunos sueños sofocantes vos también podrías caminar
Detrás del carro al que lo lanzamos,
Y ver los ojos blancos retorciéndose en su cara,
Su cara colgante, como la de un demonio harto del pecado;
Si pudieras escuchar, con cada sacudón, la sangre
Saliendo con gárgaras de los pulmones corrompidos de espuma,
Obscena como el cáncer, amarga como el bolo
De bilis, llagas incurables en lenguas inocentes,–
Amigo, no le dirías con tan altivo placer
A niños ardientes por alguna gloria desesperada,
La vieja Mentira: Dulce et decorum est
Pro patria mori.

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