lunes, 23 de febrero de 2026

Gatsby vive

 


Volví a leer después de bastante tiempo The Great Gatsby, de F. Scott Fitzgerald. Es una gran pequeña novela sobre sueños rotos y los límites del voluntarismo.

La volví a leer porque estoy preparando un taller de lectura sobre novelas de la Primera GuerraMundial, y la vi en un texto sobre literatura de la guerra. Eso llevó a un interesante intercambio con Gemini que comento como addenda (y con spoilers) abajo.

La historia es así: después de la guerra, Nick Carraway, un chico del Midwest, se va a Nueva York a trabajar en finanzas. Alquila una casita al lado de una mansión, y así conoce al dueño, un tal Jay Gatsby. Y Nick nos cuenta la historia de Jay, de cómo se hizo rico, de cómo se enamoró y de cómo eso no alcanzó. Porque a pesar de la guerra, las divisiones de clase son demasiado fuertes. El sueño americano es una mentira, o por lo menos tiene fuertes límites, nos dice. Mientras tanto, la novela se lee espectacular, es hermosa, y nos trasplanta por un tiempo a EE. UU. en los años veinte. No viene mal leerla y releerla.

También releí mi apunte de ese entonces y no está mal: sueños rotos, generación perdida. Ah, y leí otras cosas por ahí y sí, me gusta la idea de que en el fondo Nick es medio gay y está medio enamorado de Jay, aunque no se da del todo cuenta.

 

Discutiendo con Gemini: el cliente siempre tiene la razón

Yo no me acordaba que la guerra figurara en Gatsby; le pregunté a Gemini, la IA de Google y me dijo que sí, que era fundamental porque el hecho de que el narrador (Nick Carraway) y el personaje principal (Gatsby) hubieran combatido los ayuda a “crear un vínculo”; que la guerra le permitió a James Gatz convertirse en Jay Gatsby; que la guerra es lo que explica que hubiera perdido a Daisy en primer lugar; y que es lo que explica la atmósfera general de la novela. Concluye que “En The Great Gatsby la Primera Guerra Mundial es la causa de todo lo que ocurre.”

Si fuera Chequeado diría: EXAGERADO. Entonces le volví a preguntar. Le pregunté si no le parecía que la guerra era más el decorado que lo fundamental de la novela. Y Gemini dio mil volteretas para explicar que yo tengo razón y ella un poco también. “En la superficie, The Great Gatsby es indudablemente una novela sobre el Sueño Americano, la rígida división de clase entre los ‘viejos ricos’ y los ‘nuevos ricos’ y un romance obsesivo trágico. Absolutamente no es una ‘novela de la guerra’ en la manera en que sí lo son A Farewell to Arms de Hemingway o Three Soldiers de Dos Passos.” Pero después me dice que igual es “fundamental” como “catalizador” por tres razones: que James Gatz sólo pudo salir con Daisy porque estaba de uniforme; por el contexto de los años 20; y porque Carraway era un personaje desilusionado y por eso no vuelve al Midwest. Y concluye que la guerra es fundamental porque fue el “terremoto” que generó la fractura en la sociedad que le permitió a Gatsby ascender.

Me volvió a parecer exagerado. Y le dije que, a fin de cuentas, la victoria de Gatsby fue apenas momentánea. Que terminó muerto, por causa de Tom y Daisy Buchanan, y con sólo tres personas en el funeral. Y ahí me dio toda la razón. “Tenés toda la razón: la guerra proporcionó la ilusión de la movilidad social, pero no la realidad de ella. Le permitió a Gatsby colarse brevemente a la fiesta, pero nunca le dio realmente un asiento permanente en la mesa.”  

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