Leí The Touchstone, de Edith Wharton (leí hace poco A Son at the Front y hace bastante más su obra más reconocida, The Age of Innocence).
Publicada en 1990, The Touchstone es la
primera novella publicada por Wharton, y no es la mejor. Claramente Wharton
sabía escribir, y es especialmente agradable leerla si a uno le gusta las
oraciones más bien largas y musicales. Pero The Touchstone es flojita:
una historia no muy sofisticada con personajes un poco caricaturizados y demasiado
sentimental. La historia básica: Glennard, un joven de alta sociedad, pero bajo
nivel económico, decide hacer una canallada para poder casarse con la mujer que
quiere. Pero el matrimonio estará desde entonces en jaque por ese origen:
Glennard se preocupa de que su mujer se entere, le da culpa toda la situación
aunque no lo sepa, y así sucesivamente. En pocas palabras: “¿Cómo puede haber surgido
tal cosecha de felicidad de un terreno manchado?” (p. 38).
Una cita típica de la música de Wharton (y una muestra
de sentimentalismo): “Vivimos en nuestras almas como en una región sin mapa, de
la cual hemos limpiado unas pocas hectáreas para vivir, mientras que de la
naturaleza de aquellos más cercanos a nosotros conocemos tan sólo las fronteras
que marchan con las nuestras” (p. 52/53).
¿Puedo decir que esto me encantó, o me tengo
que deconstruir?: “La genialidad es de poca utilidad para una mujer que no sabe
arreglarse el pelo” (p. 12).
Originales de las citas
“How could such a crop of innocent
blessedness have sprung from tainted soil?” (p. 38).
“We live in our own souls as in
an unmapped region, a few acres of which we have cleared for our habitation,
while of the nature of those nearest us we know but the boundaries that march
with ours” (p. 52/53).
“Genius is of small use to a woman
who does not know how to do her hair” (p. 12).
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