“Últimamente he empezado a pensar sobre la
felicidad más de lo que solía hacerlo” (p. 1). Así empieza Be Mine,
última novela, por ahora por lo menos, de la serie de Frank Bascombe, de
Richard Ford. En esta por ahora pentalogía, Ford sigue la vida de Bascombe en
algunos períodos de la vida. Comienza con The Sportswriter (1986), con
Bascombe divorciándose y enterrando a un hijo; sigue con un road trip
con su hijo Paul en Independence Day (1995), ya siendo agente
inmobiliario; en The Lay of the Land estamos en Halloween y Frank tiene
55 años y en Let me be Frank with You tiene 68 años y pasó el huracán
Sandy en New Jersey.
Ahora, en Be Mine, estamos en otro holiday
gringo, o casi, Valentine’s Day, y en otro road trip con el hijo, pero
uno muy distinto. Frank tiene 74 y decide llevar a Paul, que tiene 47 y
esclerosis lateral (ELA), a un último viaje, a ver el monte Rushmore, con sus
caras de presidentes. El último viaje antes de que Paul (y no demasiado después
Frank) emprenda el último es a uno de los lugares más americanos que hay; como
dice Paul, “es totalmente ridículo y carente de sentido, pero es genial” (p.
324).
Así, la novela es en gran parte una reflexión
sobre la vida (o sobre la muerte o sobre las dos o sobre como una y otra no
pueden distinguirse demasiado) y esa podría ser la conclusión de Frank: es inútil,
no tiene sentido y es genial. Lo que hacemos no tiene sentido. Como dice en un
momento: “Cuánto más ligero en sus pies sería el mundo si tan sólo
entendiéramos que casi un carajo de la mierda que hacemos en un día cualquiera
hace mucha diferencia, ni el corto ni en el largo plazo” (p. 216). Pero así y
todo la felicidad es asequible: “conozco el hueco en el corazón que es la
añoranza y el opuesto de la añoranza –hacer el bien porque querés hacer el bien
a pesar de lo que sabés que es cierto sobre vos mismo. Sí. La felicidad todavía
puede ser tuya, viejo; ya que la felicidad no es un elemento puro como el
manganeso o el boro, sino una aleación de metales tanto preciosos como comunes,
y durables” (p. 255). En esa línea, “salir por la puerta (…) y no molestarse
con ser feliz es darle a la vida menos de lo que merece” (p. 18).
Mientras tanto, por los ojos de Frank y Paul
pasa Estados Unidos. La serie de Bascombe puede ser una buena manera de
registrar el paso del tiempo de esa monstruosidad hermosa y poliforme, o al
menos de cómo la ve un hombre sensible como Ford. Con todo lo ridículo y lo grandioso
y la buena gente y de la otra. Pero sobre todo con un comercialismo que reduce
todo a algo ridículo y sin sentido, a veces genial. En un momento va a alquilar
un RV a un lugar insólito que se llama “A Fool’s Paradise”, que tiene de un
lado un “outlet adulto” y del otro una armería que se llama “Gunz” y donde seguramente
se puede comprar desde rifles de aire comprimido hasta una AK-47. O la mirada
de Rapid City, “una mancha sin alma de mini-malls, grúas torre, restaurantes de
cadenas, vendedores de autos” y demás, lo que lo lleva a concluir que “Hubo un
tiempo en que sólo California se veía así” (p. 306).
Se me hizo largo Be Mine y un poco
demasiado triste también. Pero amamos a Frank, con su estoicismo y su mirada siempre
curiosa sobre su país, su vida, sus vínculos, el mundo.
Originales de las citas
“Lately, I’ve begun to think more than I used to about happiness”
(p. 1).
“It’s completely pointless and ridiculous, and it’s great” (p.
324).
“How much lighter on its feet the world would be if we only
understood that precious fuck-all we do on any given day makes much difference
in either the long run or the short.” (p. 216).
“to go out the door (…) and not bother with being happy is
to give life less than its full due” (p. 18).
“I know the hollow in the heart that is longing and longing’s
opposite–doing good because you want to do good and are a good man in spite of
what you know is true of you. Yes. Happiness can still be yours, ole chap;
since happiness is not a pure element like Manganese or Boron, but an alloy of
metals both precious and base, and durable” (p. 255).
“Rapid City, from what I see of it, is a worse place in
daylight–soul-less splat of mini-malls, tower cranes, franchise eats, car
purveyors and new banks like this one where we’re enjoying breakfast. Once only
California looked this way” (p. 306).
Otras citas
“Women are incalculable in all that they can supply, then
take away in the span of one heartbeat.” / “Las mujeres son incalculables en todo lo que pueden proveer, después lo
quitan en el lapso de un latido” (p. 102).
“For passion to thrive, one must be able to envision it.” / “Para que la pasión prospere, uno
debe poder visualizarlo” (p. 126).
“Choice usually isn’t choice, only what you’re left with”. /
“La elección a menudo no es una
elección, solo lo que te quedó” (p. 145).