Vi esta telaraña y pensé en un montón de cosas. En la paciencia de la arañita que la construyó. En que se trata de una trampa puesta a otros. En que a veces nos ponemos trampas a nosotros mismos y quedamos ahí, medio pegoteados. En una canción de Marillion donde un chico se escapa de la red tendida por una chica o por sus propios recuerdos sobre ella. En elefantes que se balancean. En burros que les ganan elecciones. En cómo pueden hacer los republicanos para salir de la telaraña que ellos mismos se tendieron con el Tea Party.
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miércoles, 7 de noviembre de 2012
jueves, 30 de agosto de 2012
¿Votar a los 16?
El gobierno nacional parece avanzar en una reforma para permitir el voto, optativo, entre los 16 y los 18 años. Más
allá de a qué partido le convendría eso (la verdad es que no lo sé), la propuesta
me genera muchas dudas, y la comparación internacional no me las despeja: de
los 195 países del mundo, sólo 14 habilitan el voto en elecciones nacionales a menores
de 18 años. De esos 14 no son muchos los países a los que me gustaría que se
pareciera más el mío; los 14 son: Austria, Brasil, Bosnia, Corea del Norte, Cuba,
Ecuador, Eslovenia, Guernsey, Jersey, Indonesia, Isla de Man, Nicaragua, Sudán
y Timor del Este. Vamos a seguir estudiando el tema.
martes, 17 de enero de 2012
Argumentos
Yo entiendo a quienes piden ya un aborto para la niña de 11 que quedó embarazada tras ser violada. Tiene mucho sentido: imagino el dolor de la chica, de los padres... un horror.
Ahora, por un segundo pido a los lectores que supongan que ese feto es una “vida”, que tiene “alma”. Menos, les pido menos. Pónganse en el lugar de alguien que cree que ese feto es portador de un alma. Para esa persona, el aborto sigue siendo asesinato más allá de la edad de la madre y de la forma en que fue concebido el feto. Para esa persona, la vida siempre va a valer más que el dolor de la niña, de los padres, etc. Para esa persona, dada su creencia, es racional oponerse al aborto, incluso en el caso de una niña violada de 11 años.
Yo casi siempre estoy en los puntos medios, pero en la cuestión del aborto no creo que existan muchos puntos medios porque el valor de la vida es supremo. (El único punto medio es el valor de la vida misma: cuando corre riesgo la vida de la madre.) En el fondo, si creés que hay vida desde la concepción, el aborto es asesinato; y si no creés que hay vida desde la concepción el aborto debe ser básicamente libre. Los primeros creen que los segundos son unos asesinos y los segundos creen que los primeros son gente salida del Medioevo que se opone a la libertad de millones de mujeres.
¿Cuál es mi punto? Que esta es una cuestión de valores y los argumentos sirven de poco. ¿Yo qué haría? No importa, ¿no? Lo que importa, en esta discusión, es qué cree cada uno.
jueves, 1 de septiembre de 2011
El debate de la seguridad
Hace unos días me llamó la atención la publicidad de Scioli en la boca del subte C dentro de Retiro. Ayer a la mañana me acordé de sacarle una foto para hacer un post. Más tarde apareció el cuerpo sin vida de Candela y el post que tenía en mente, más centrado en el aviso, perdió razón de ser.
El cartel en Retiro. “Si por cada golpe al narcotráfico
una familia menos se destruye, crecimos.”
Yo no soy especialista en seguridad ni mucho menos, y por ello la cuestión sólo llegó tangencialmente al blog cuando mi hija le hizo rejas a un castillo que dibujó. Estas cosas lamentablemente suceden, acá y en el mundo. ¿Suceden más acá que en otros lados? Creo que no, con las dudas del caso. ¿Están sucediendo más ahora que 10 ó 20 años atrás? Creo que sí, con las dudas del caso.
El punto que quiero hacer acá es lo mal que discutimos el tema públicamente. Lo que dijimos muchas veces sobre el lamentable nivel del debate público se verifica en campos concretos de política pública como el de la seguridad. El problema no es sólo la distancia ideológica; el problema es que parece que no estamos de acuerdo siquiera con los datos básicos de la realidad; que buscamos tergiversar la evidencia para probar que tiene razón una u otra posición, en vez de buscar soluciones en común.
Me gustaría poder terminar en un espíritu más optimista, pero cuesta. Estas cosas seguirán pasando, pero deberíamos aspirar a mejorar la manera en que lidiamos públicamente con ellas; así se lograría minimizar las instancias y maximizar las chances de que los culpables sean encontrados, enjuiciados y condenados.
jueves, 25 de agosto de 2011
Elogio de la moderación
Desde hace un tiempo me viene molestando la situación de la sección de comentarios de este blog. Es cierto que, en comparación con otros blogs, los comentarios son muy tranquilos y poco agresivos, pero no me quiero comparar con lo peor. Lo que me molestan son las actitudes sectarias: de defensa a ultranza de determinadas posiciones o de ataque permanente a otras. En este espacio, que es mío, no tengo ganas de andar discutiendo o defendiendo, sino de hablar de lo que quiero y discutir en un marco de humildad intelectual. Pensando qué hacer con esto me acordé que Ale Rozithchner había explicitado en su blog un “criterio de moderación” de comentarios. Es este:
Publico los que quieren hablar con una actitud de búsqueda compartida y lo hacen en una extensión lógica: no los que buscan pelea, ni los que vomitan testimonios de injusticia (generalmente auto potenciados o imaginarios), ni los demasiado largos. Modero porque quiero que en mi blog pase lo que yo quiero que pase, los que no quepan tienen evidente libertad para hacer sus propios blogs con los criterios que quieran. No voy a dejar que me enchastren el blog. Esa pluralidad es la expresión democrática, no el debate de todo y la crítica constante como método de "observación".Me parece un excelente criterio de moderación y muy útil para alguien moderado como yo. Así que a partir de hoy, no sin dudas, empiezo a poner en efecto la moderación de comentarios con ese criterio.
jueves, 11 de agosto de 2011
Sigo con dudas
Sólo ayer me definía por Binner y hoy ando con dudas, como acá. Con la parte legislativa del domingo estoy tranquilo, convencido y entusiasmado. Con la presidencial es pura duda. La verdad es que, como decía el amigo Lautaro en un comentario al post de ayer, estaría bueno votar por lo menos una vez, si no convencido, por lo menos entusiasmado. Yo pensaba que en 2011 se me daba...
martes, 21 de junio de 2011
¿Legalizarla?
En una rara coincidencia, tanto La Nación como Tiempo Argentino tienen en tapa hoy el decomiso de casi una tonelada de cocaína en Salta y la detención de dos gendarmes presuntamente responsables.
Despenalizar para combatir el narcotráfico parece tautológico, ¿no?
Ah, no sé si ayuda a la causa pegar un cartel así, en infracción.
Cada vez que vemos involucrados a agencias o funcionarios del Estado me asusto, y me pregunto si no es mejor cortar por lo sano y despenalizar, porque no hay nada peor que un Estado colonizado por el narcotráfico. Después me surgen las dudas: ¿despenalizar el uso de algunas o de todas las drogas? ¿No va a aumentar el consumo? ¿Es moral permitir el consumo de algo que hace mal? ¿Es tan distinto al alcohol y el tabaco? ¿Qué capacidad tiene el Estado de regular el uso, siendo que, por ejemplo, la prohibición de venta de alcohol o cigarrillos a menores de 18 no parece importar mucho? Y las preguntas siguen y siguen.
Lo que me parece cada vez más inconsistente es la convivencia de leyes que penalizan y una práctica que mira para otro lado. Como decía acá, por ejemplo, hoy intentamos combatir al narcotráfico pero sin radares, sin aviones y sin ley de derribos. Entonces, deberíamos poder debatir en profundidad, tomar una decisión y hacerla valer.
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