miércoles, 28 de diciembre de 2011

Muerte al cáncer

En la facultad, una amiga muy gorila me contó una vez que cuando se le diagnosticó cáncer a Eva Perón aparecieron grafittis en Buenos Aires con la leyenda “Viva el cáncer”. Como yo también era muy gorila (y muy chico), recuerdo que me causó un poco de gracia. Qué ocurrentes los muchachos, pensaba.

Ahora soy bastante menos chico y bastante menos gorila y lo primero que pienso es que esa señora es una señora, con mamá, con hijos, con amigos supongo, aunque su actividad no es muy buena para eso. Entonces, mi sincero deseo como ser humano es que la operación sea exitosa, que la recuperación sea buena y que venza a la enfermedad.

Como politólogo (pongamos por un segundo que eso es lo que soy) me veo inclinado también a la reflexión, sobre todo cuando veo a muchos estúpidos quizás no diciendo pero sí pensando “Viva el cáncer”. Y la reflexión es que no está bueno que tus adversarios te deseen la muerte; y que lo hagan o no depende no sólo de ellos sino también, al menos en parte, en lo que vos hagas. Estas últimas semanas fueron, en este sentido, particularmente negativas: las leyes sobre Papel Prensa, Antiterrorista y hasta la Ley de Tierras son iniciativas que nos preocupan a muchos. Entonces, mi segundo deseo, como ciudadano, es que también venza esa tendencia política a gobernar como si sus adversarios fueran enemigos, sin respetar a las instituciones, como ejemplo paradigmático de la democracia delegativa.

En pocas palabras: que muera el cáncer y que viva la república.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Se acabó el año

Se acabó el año. Al menos, se acabó en la jurisdicción que me compete, la de 7:50 a Retiro. Ha sido, estimados lectores, un año muy interesante para mí en este Laboratorio de ideas así que, ante todo: gracias. Gracias por acompañarme porque el gran temor, obviamente, era escribir y que del otro lado no hubiera nadie leyendo. Fue divertido tratar de encontrar por lo menos un tema interesante por día hábil (y fueron, con este, 242 posts desde el 3 de febrero).

A partir de hoy y hasta el 1° de marzo entramos en horario de verano. Si en el “Post inaugural” decía, básicamente, que iba a escribir de lo que se me cantara, ahora les digo que hasta marzo voy a escribir básicamente cuando se me cante hacerlo. El verano lo voy a dedicar ahora sí a otro proyecto (como decía acá). Saludos a todos los lectores: espero que tengan un gran verano y comienzo de año.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Entrañas de la ciudad

A la altura de Avenida Belgrano, un tunel cruza por debajo de la Avenida 9 de Julio. Pasé hace poco y me pareció una imagen extraña, mezcla de "Hombre mirando al sudeste" y de bunker comunista, pero bien porteño. No sé si la foto captura todo eso que me pasó cuando crucé.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Foto post

Seguimos con obviedades porteñas. Hace unos días fue Retiro con palabras, hoy La Giralda con fotos. En la pared del fondo, el cartel de neón dice "Chocolate con Churros. Submarino Sandwiches Toddy." Abajo, el mozo corto de genio habla por celular. A la izquierda la barra y las botellas y, más atrás, las botellitas de escocés donde se refleja la leyenda de neón.





martes, 13 de diciembre de 2011

Mucho más que una mujer excepcional

Cuando me preparaba para hacer una tesis de Maestría biográfica, mi tutor y  maestro Ezequiel Gallo me explicó que lo más difícil de la biografía era el difícil equilibrio entre el personaje y el tema. De un lado, una biografía debe ser siempre sobre un personaje excepcional, de lo contrario no se entendería por qué nos centramos en ese personaje. Por otro lado, si sólo describimos ese personaje, y no un país, una época, un tema, la relevancia de la biografía es menor.

Acabo de leer un libro que logra un gran equilibrio al respecto: se trata de Margarita Barrientos. Una crónica sobre la pobreza, el poder y la solidaridad de mi amiga Luciana Mantero (sí, este ha sido un gran año en términos de amigos  escritores).

El libro, ya leído pero no dedicado, en mi escritorio.


El personaje, Margarita Barrientos, es sin duda excepcional en su capacidad de salir de la pobreza absoluta, desde un paraje rural cerca de Añatuya (Santiago del Estero) hasta el programa de Mirta Legrand. La historia es excepcional además porque se trata de una historia de movilidad social ascendente a partir de la solidaridad. ¿Cómo lo logró? A partir de la voluntad, del manejo de los medios y del poder y de una fuerza transparente y muy auténtica. 

El libro es mucho más que una biografía, sin embargo; es, como dice el subtítulo, una crónica sobre la pobreza. Los lectores podemos entrar a través del libro a un mundo muy cercano pero muy distinto: el mundo de la villa, el cirujeo, el paco, la ocupación de tierras. Un mundo en el que las historias se construyen de otra manera. Por eso es muy acertada la decisión de ordenar los capítulos por temas: algunos más biográficos y otros sobre cuestiones específicas (el manejo de los medios, la política, la obra, la villa, la droga). 

Finalmente, el libro es también, de alguna manera, el relato del encuentro entre distintos: sobre cómo Luciana se internó en ese mundo sin dejar de ser parte del suyo, sobre cómo fue recibida y cómo debió ajustar su oído para leer lo que escuchaba. En conclusión, un libro muy interesante porque es sobre una mujer excepcional y porque, al mismo tiempo, echa luz sobre la gran cuestión argentina: la persistencia de la pobreza extrema en un país de grandes riquezas naturales y sociales.