jueves, 6 de diciembre de 2012

Alfombras




En la alfombra roja pasan los actores famosos con sus peinados lustrosos y sus sacos de lino. Van de la mano de rubias plásticas con piernas formidables, con pechos que explotan, con sonrisas que no contagian. En la alfombra roja pasan ellos y ellas, sin mirar, sonriendo a los flashes que dicen odiar, amando ese odio. No pueden ver la alfombra, el rojo, enceguecidos por los flashes, por la fama, por el odio, por el apuro de llegar a ningún lado porque llegaron a donde querían, a esa alfombra que no ven. 

Yo no subo a la alfombra roja, no. No quiero, no quise y no podría, creo. Yo camino por las baldosas de mi barrio, y mi hija grita que las grises son lava, saltá, papá, saltá que te quemás, y yo salto y sonrío. A veces tenemos también alfombras en mi barrio. No son rojas. Son verdes o amarillas o lilas. Y cambian. Porque nuestra vida cambia. Y vemos esos cambios, porque no hay flashes que nos enceguezcan, porque tenemos los ojos despiertos, porque estamos abiertos, a sentir, a vivir y respirar y oler y tocar y mirar, mientras estemos en este lugar.



miércoles, 5 de diciembre de 2012

Si querés fumar, fumá

Prohibido fumar tabaco, muchachos. Pero si quieren fumar faso fumen tranquilos que no está prohibido.


Un campeón

















Un campeón del grafitti este flaco. Le debe haber costado mucho encontrar las palabras justas, porque no sobra ni una sola. Expresa el deseo con claridad y profundidad. Un campeón del grafitti e hincha del campeón: un gran campeón, este Velez; juega bien y encuentra la manera de ganar cuando juega mal también, así que felicitaciones a los velezanos, más allá del grafitti.

martes, 4 de diciembre de 2012

Alergia a la sinergia


La primera vez que la vi no podía creer que existiera. Eso no puede ser cierto. Eso no puede existir. Pero el señor que tenía por delante me insistía y me perjuraba que sí, que existía, que la palabra "sinergia" existe y que significa algo realmente. Ya sé eso de que es algo que es más que la suma de las partes. Ya lo escuché. Ya lo leí. Ya está. Sigue sin significar, para mí, nada. O, más bien, casi nada. La palabra tiene para mí un significado oculto, uno que paso ahora a descubrir para quienes quieran leer: la palabra sinergia significa que el texto en el que está inserta es un gasto innecesario de papel y tinta (o de bits), y que la persona que la pronuncia inventa, está "full of shit", como dirían los gringos, "bate fruta" o "bolacea", diría un porteño.

Si la lee en un diario económico significa que quien la ha escrito se quedó a comienzos de siglo, atrapado bajo la explosión de la burbuja de las empresas .com; si la encuentra en un diario generalista es que estamos en plenas vacaciones de verano y han dejado a los mandos a un becario en prácticas; en un blog no es otra cosa que el desesperado intento de su autor por entrar en la cuestionable galaxia de los gurús; y en una propuesta de negocio, (¡AY!) que al posible cliente le va a salir carísimo.

Es que es así la cosa: sinergia es palabra de gurúes, y gurúes son quienes repiten las mismas tres cosas ante cualquier pregunta o auditorio. El que piensa de verdad no necesita palabras raras ni oraciones complicadas. El que quiere transmitir una idea la dice de una manera simple y directa. "Che, José, si ponemos a trabajar a Juan con Adela seguro que logran buenos resultados", dice una persona sensata. "Lo que yo he descubierto, y que tú sabrás ahora gracias a que me digno a explicártelo (a cambio de mis jugosos honorarios de consultor), es que las funciones de la jefatura de comunicaciones internas (Adela para los amigos) y de comunicaciones institucionales (Juan) tienen gran potencial de sinergias positivas en función de los radios de acción definidos en la estrategia global de la marca". Así habla un gurú, en un lenguaje que más que sinérgico parece lisérgico, aunque ya todos nos hemos acostumbrado a esta charlatanería.
¿Habría que desterrar por tanto el uso de esta infausta palabra y prohibir su uso bajo pena de galeras? Sin duda, pero sería una labor inútil. La asociación que engloba a los principales fabricantes de bebedizos mágicos, crecepelos milagrosos, vidrios de colores y gurús del marketing a tiempo parcial ya ha previsto este movimiento y tiene preparados otros tantos palabros tan tóxicos o más con el fin de ocupar un espacio que consideran suyo, como son por ejemplo: "proactivo", "viralizar", "coadyuvar" o "pegajosidad". La batalla está pues perdida de antemano, por lo que los autores de este post recomendamos la única estrategia posible, que es la que recomendamos para casi todo en la vida: relájense y disfruten.

* Post a cuatro manos y dos países separados por un océano, sinergizando a César Calderón y Fernando Santillan, a Gov & Tech y 7:50 a Retiro.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Animales de todo tipo

















"Roger y yo nos tirábamos por horas en el pasto, mirando a los caballeros tortugos que dentro de armaduras que les quedaban mal realizaban sus justas por las mujeres, y esas contiendas nunca dejaban de entretenernos. A veces apostábamos entre nosotros a ver cuál ganaría, y para  el final del verano Roger había apostado por tantos perdededores que me debía bocha de guita." (p. 115) 
Gerald Durrell describe así (o más o menos) una escena de su infancia junto a su perro Roger. En la escena siguiente, el tortugo ganador disfrutaba de su premio: "El acto sexual en sí es la cosa más chota y torpe que haya visto jamás. La manera increíblemente desmañada e inexperta en la que el macho trataba de montarse al caparazón de la hembra, resbalándose y deslizándose, arañanado desesperadamente para conseguir un punto de apoyo en las escamas brillantes, haciendo equilibrio y casi dándose vuelta, era tremendamente doloroso para ver; el impulso de ir y ayudar al bicho era casi irresistible, y a mí me costaba banda no meterme." (p. 116)
De este tipo de anécdotas está construido My family and other animals, un libro que retrata la estadía en la isla de Corfu de la excéntrica familia Durrell entre 1935 y 1939. El más famoso de la familia fue Larry, autor del Cuarteto de Alejandría, aunque Gerald sería muy reconocido como naturalista. Algunas anécdotas, con esa familia extraña y con tortugas, perros, mariposas, alacranes y todo tipo de aves como personajes, son realmente muy divertidas. El libro entero, sin embargo, se me hizo largo. Además de las anécdotas divertidas, rescato cómo queda en el libro mucha de la inocencia y curiosidad del niño de 10 o 12 años que vivió todo eso. Además, en los relatos de Durrell estos animales, como el perro Roger en la escena de los tortugos, se convierten en personas con características únicas; así, la naturaleza que retrata Durrell realmente toma vida para el lector. Ahora nos acostumbramos a ver la naturaleza con Animal Planet y NatGeo, pero en 1956, cuando se publicó por primera vez, este libro debe haber sido una gran manera de aprender sobre los animales. 
En definitiva, se recomienda a quienes sumen al amor por los libros un interés particular por los bichos.

Originales citados
"Roger and I would squat by the hour in the heather, watching the tortoise knights in their ill-fitting armour jousting for the ladies, and the contests never failed to entertain us. Sometimes we would lay bets with each other as to which one was going to win, and by the end of the summer Roger had backed so many losers that he owed me a considerable amount of money." (p. 115)
"The actual sexual act was the most awkward and fumbling thing I had ever seen. The incredibly heavy-handed and inexpert way the male would attempt to hoist himself on to the female's shell, slipping and slithering, clawing desperately for a foothold on the shiny shields, overbalancing and almost overturning, was extremely painful to watch; the urge to go and assist the creature was almost overwhelming, and I had the greatest difficulty in restraining myself from interfering." (p. 116)