lunes, 10 de abril de 2023

Erudición al servicio del aficionado

 


Leí Borges Profesor. Curso de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires, edición a cargo de Martín Hadis y Martín Arias, una joyita de la erudición en varios sentidos.

Borges Profesor es la edición de un curso de literatura inglesa dictado por Borges en 25 clases entre octubre y diciembre de 1966. La historia del libro es interesante: un grupo de alumnos grabó el curso para transcribirlo y permitir que sus compañeros que se perdieran alguna clase pudieran estudiar. Las grabaciones desaparecieron, pero quedaron las desgrabaciones, llenas de errores. Usando ese material, y conociendo el contenido al que se refería Borges, Hadis y Arias repusieron el contenido original: corrigieron errores, buscaron citas, agregaron palabras faltantes y además agregaron información de contexto sobre los personajes y las obras a las que se refiere Borges. El resultado es un texto perfectamente legible que repone la palabra del maestro hablando de lo que más amó: los libros.

El primer sentido en el que hablo de erudición es obviamente la del propio Borges. Durante 25 clases, el profesor habla de lo que más amó dentro de la literatura inglesa: los orígenes germánicos, anglosajones y vikingos; Samuel Johnson, Boswell, Macpherson, Worsworth, Coleridge, Blake, Carlyle, Dickens, Browning, Rossetti, Morris, Stevenson. (Quien no está, llamativamente, es Shakespeare. Quizás porque, como dice Borges en otro lado, “Shakespeare es -digámoslo así- el menos inglés de los escritores ingleses. Lo típico de Inglaterra es el understatement, es el decir un poco menos de las cosas. En cambio, Shakespeare tendía a la hipérbole y no nos sorprendería nada que Shakespeare hubiera sido italiano o judío, por ejemplo.” –“El Libro”, en Borges Oral, tomo IV, p. 175–. Curioso, pienso, que un curso de historia de la literatura inglesa prácticamente no hablara de Shakespeare, pero vuelvo al título del curso y no dice “historia”: dice “Curso de literatura inglesa”; y aunque el orden elegido por Borges fue el cronológico, no es una historia sino una colección de cosas amadas. Y sobre eso rige la erudición de Borges, que cita acá y allá y durante 25 clases no deja de hablar con devoción de aquello que amó, determinados libros y un idioma. En su curso, Borges hace honor al Borges que definía a la literatura “de un modo hedónico” (p. 17).

El segundo sentido en el que uso la palabra erudición es pensando en la enorme tarea de Hadis y Arias, que de una desgrabación aparentemente desastrosa generan clases hermosas y, sobre todo, transparentes para los que no sabemos tanta literatura. Cualquier autor o libro citado merece una mínima introducción en una nota al pie, incluso títulos de libros citados con algún error por Borges o incluso alguna línea de un poema. Todo es corregido y explicado. Una verdadera maravilla que no sólo hace más fácil la lectura a un no especialista, sino que brinda una aproximación a la literatura como una gran aventura colectiva de la humanidad, una de las cosas que nos hacen quizás defendibles como especie, la literatura como un gran libro escrito colectivamente.

El tercer sentido en el que uso la palabra “erudición” es pensando en el destinatario de este libro (y no me refiero a mí, claramente). Imagino que los eruditos, ya sea especialistas en literatura inglesa o en Borges, encontrarán acá un enorme valor. Ejemplo: cuando leí la mirada de Borges sobre Stevenson, su dualidad como hijo de un linaje de constructores de faros dedicado a algo considerado menor por él, la literatura, es imposible no pensar en los linajes de Borges (las armas y las palabras). Supongo que como eso habrá muchas cosas más que verdaderos eruditos podrían usar para pensar e imaginar. (Otra que me hizo pensar: la descripción de Borges de la relación de Boswell con Samuel Johnson me recuerda al Borges de Bioy).

En definitiva, una belleza y un libro importante para los estudiosos de Borges pero mucho más allá también; es erudición al servicio de los eruditos pero también de los aficionados.

 

Algunas citas porque sí

“Beowulf se parecía a nuestros compadritos de Monserrat o del Retiro. Beowulf quería jactarse de su valor” (p. 69).

“las intenciones de los autores son menos importantes que el logro de lo que ejecutan” (p. 73).

La Divina Comedia es “el poema máximo de todas las literaturas” (p. 129).

“actualmente hay más palabras de origen latino que de origen germánico en un diccionario inglés. Pero las palabras germánicas son las esenciales, son las palabras que corresponden al fuego, a los metales, al hombre, a los árboles. En cambio, todas las palabras de la cultura son palabras latinas.” (p. 162).

Wordsworth “Dice que la poesía nace de la emoción recordada en la tranquilidad.” (p. 230).

“yo creo que un poeta debe ser juzgado por sus mejores páginas.” (p. 240).

“Una de las obras más importantes de un escritor –quizás la más importante de todas– es la imagen que deja de sí mismo a la memoria de los hombres, más allá de las páginas escritas por él.” (p. 242).

jueves, 2 de marzo de 2023

Crónicas de la deshumanización

 


En 1996, pocos años después de la caída del Muro -“la medida protectiva anti-fascista” en la jerga comunista- Anna Funder, australiana de raíces alemanas, estaba en Berlín haciendo una pasantía y perfeccionando su alemán. Todos querían olvidarse de la República Democrática Alemana (la RDA), pero Funder se resistía, en parte guiada por una sensación que sólo puede definir con una palabra compuesta, a la manera alemana: “solo puedo describirla como horror-romanticismo. Es una sensación tonta, pero no me la quiero sacar de encima. El romanticismo viene del sueño del mundo mejor que los comunistas alemanes querían construir desde las cenizas de su pasado nazi: de cada quien según sus capacidades, a cada quien de acuerdo a sus necesidades. El horror viene de lo que hicieron en nombre de ese sueño.” (p. 4)

De esa sensación surge Stasiland. Stories from Behind the Berlin Wall (2003). Funder relata visitas a museos recién creados sobre la RDA y entrevista a ex personal de la Stasi y a víctimas de la Stasi y hace una crónica de su búsqueda por capturar algo de ese pasado que se va. Como le dice a un compañero de trabajo: “Estuve teniendo Aventuras en Stasiland (...) He estado en un lugar donde lo que se decía no era real, y donde lo real no estaba permitido, donde las personas podían desaparecer detrás de puertas cerradas sin que se volviera a escuchar de ellas, o fueran contrabandeadas a otros mundos.” (p. 120)

Entre las víctimas, entrevistó a Miriam, cuya historia estructura el libro. A los 16 años, Miriam hizo unos pequeños afiches de protesta por la demolición de una iglesia. Fue descubierta y declarada “enemiga del estado”. Fue interrogada durante 6 horas seguidas durante 10 días seguidos, sin contacto con el exterior, sin abogado, sin padres (¡a los 16 años!). Tras ser liberada fracasó por poco en su intento de cruzar el Muro, y fue interrogada nuevamente hasta que se dio cuenta de que tenía que inventar un grupo de apoyo del escape para que la soltaran. Funder entrevistó también a Julia, a quien le cerraron puertas de educación y trabajo por tener un novio extranjero. A Klaus, el Mick Jaggerde la RDA, del Klaus Renft Combo, al que le negaron el permiso para tocar porque dictaminaron que “ya no existen” (p. 189) Y a Frau Paul, que tuvo un bebé con complicaciones, atendido en el oeste, y a quien la Stasi quiso obligar a informar para ellos para permitirle cruzar a verlo.

Funder entrevistó también a ex hombres de la Stasi, a quienes convocó por un aviso clasificado (¡qué antigüedad y tan cerca en el tiempo!). Entrevistó a Herr Winz, quien había trabajado en contra-espionaje en Potsdam; a von Schnitzler, el propagandista de la GDR, quien les decía a los alemanes orientales qué pensar y qué no pensar sobre lo que ocurría en el Oeste (como nos quería decir 6, 7, 8 qué pensar de la Argentina); a Herr Christian, quien había sido degradado por no informar sobre una relación extramarital (no por tenerla, sino por no reportarla); a Hagen Koch, el hombre que pintó la línea sobre la que se construyó el Muro, quien contaba su historia apoyado por fotos sacadas de su propia Caja Topper; a Herr Bock, profesor en la escuela de la Stasi, quien cuenta que los informantes lo eran menos por convicción o dinero que por querer ser alguien; y a Herr Bohnsack, quien había trabajado para la Stasi en desinformación (sobre todo contra Alemania Occidental).

La Stasi, la KGB de la RDA, tenía más gente que el ejército. Contando sus 97.000 empleados y 173.000 informantes, había un miembro de la Stasi por cada 63 personas. Eso permitía inmiscuirse en lo más íntimo de las personas, incluso de los propios, como Herr Christian y Koch (a quien obligaron a divorciarse). “Las relaciones con las personas estaban condicionadas por el hecho de que uno u otro podía ser uno de ellos. Todos sospechaban de todos los demás, y la desconfianza que esto creaba era el cimiento de la existencia social.” (p. 28) Ya de chiquitos, “vivían con un sentido muy distintivo ‘desde el minuto en que nos despertábamos’ respecto de qué podía decirse fuera del hogar (muy poco) y qué podía ser discutido allí (la mayoría de las cosas)” (p. 95).

En unas pocas entrevistas, Funder logra transmitir cómo esa locura totalitaria terminó afectando tan profundamente a personas que en otros contextos hubieran sido personas muy comunes, con las alegrías y los golpes normales de cualquier vida. Se detiene, además, en el éxito de la empresa totalitaria. Este se ve en la “ostalgie” -la nostalgia del Este (“ost” en alemán)-. Y se ve en cómo logra el régimen naturalizar el horror: las víctimas no se reconocen como tales; las víctimas no se dan cuenta de que los horrores de su vida no son consecuencias de sus acciones sino de un estado opresivo y tan deshumanizado que buscaba explotar cualquier sentimiento de humanidad para sus fines políticos, subvirtiendo en el camino toda noción de verdad y justicia, convirtiendo el romance en horror.

Cuando fui a Alemania me sorprendió una y otra vez la candidez para analizar lo peor de su propia historia. Caminar por Berlín es toparse literalmente con los recuerdosde las víctimas del Holocausto, y muchas otras maneras más de recordar y reflexionar sobre su pasado. Pero eso se ve mucho más para el primer totalitarismo vivido, el nazi, que para el segundo, el comunista. Funder se da cuenta a mitad de camino de su libro de lo que está haciendo: “Estoy haciendo retratos de personas, de alemanes orientales, de los que ya no habrá más en una generación. Y estoy haciendo una pintura de una sociedad que está en la falla geológica entre este y oeste. Esto es trabajar contra el olvido y contra el tiempo” (p. 147).

 

 Originales de las citas usadas

“This feeling needs a sticklebrick word: I can only describe it as horror-romance. It’s a dumb feeling, but I don’t want to shake it. The romance comes from the dream of a better world the German Communists wanted to build out of the ashes of their Nazi past: from each according to his abilities, to each according to his needs. The horror comes from what they did in its name.” (p. 4)

“I’ve been having Adventures in Stasiland (...) I’ve been in a place where what was said was not real, and what was real was not allowed, where people disappeared behind doors and were never heard from again, or were smuggled into other realms.” (p. 120)

“Relations with people were conditioned by the fact that one or other of you could be one of them. Everyone suspected everyone else, and the mistrust this bred was the foundation of social existence.” (p. 28)

“they lived with a distinct sense ‘from the minute we woke up’, of what could be said outside the home (very little), and what could be discussed in it (most things).” (p. 95)

“I’m making portraits of people, East Germans, of whom there will be none left in a generation. And I’m painting a picture of a city on the old fault-line of east and west. This is working against forgetting, and against time.” (p. 147)

lunes, 27 de febrero de 2023

Pastelón



Tengo a Oscar Hijuelos en una de mis listas de lectura y como no encontré The Mambo Kings, que es su novela más reconocida, la que lo convirtió en el primer “latino” en ganar un Pulitzer por ficción, leí Beautiful María of My Soul, que sí conseguí. Beautiful María of My Soul es lo que mi esposa llamaría un pastelón: esto es, una novela romántica y pegajosa donde al final todo sale bastante bien.

Beautiful María... relata la historia de una muchacha nacida en el campo cubano en condiciones precarias, que se convierte en bailarina en la ciudad y termina su vida en Miami tras la revolución, y de cómo ella inspiró un bolero famoso. Dos cosas separan a esta novela de la definición de pastelón: primero, que Hijuelos le pone un poco más de pimienta, con algunas secciones más subidas de tono de lo que admite un pastelón tradicional; y la otra es que hay algo de meta-literatura: no sólo el libro se lee como una reescritura y segunda parte de la historia que Hijuelos relató en The Mambo Kings, sino que al final aparece ese libro y el propio Hijuelos como parte de este.

Beautiful María... no me pareció una cosa maravillosa, pero hay algo en el arrullo de Hijuelos, aunque a veces repetitivo y molesto en su uso del español (a veces con errores, a veces poniendo la misma expresión en español y en inglés) que se hace agradable al oído, y la historia divierte y el personaje de María atrae y repele al mismo tiempo.

Releo y me digo, o me recuerdo, que hay algo en Hijuelos que me recuerda a Junot Díaz, de quien leí su Oscar Wao, This Is How You Lose Her y Drown. Dicho de otra forma, Junot es para la República Dominicana y el fin del siglo XX lo que Hijuelos fue para Cuba y los mediados del siglo. Beautiful María… se enmarca en la literatura de la inmigración pero de manera indirecta, con algo de nostalgia por lo que ella dejó en su tierra, pero sin ser el tema principal de la novela. El tema principal es María, es una mirada posible sobre la mujer, una mujer que hace su camino, que se enamora pero no pierde de vista su interés, que utiliza lo que provoca en los hombre para su provecho, que es ama y señora de su propia vida, usando hábilmente aquello que la fortuna le dio, con sus éxitos y sus fracasos.

martes, 21 de febrero de 2023

La música ambivalente de este mundo


Leí Esta historia ya no está disponible, de Pedro Mairal, a quien hemos leído con devoción, y si no toda su obra publicada muy cerca de ello. Mairal es, en mi opinión, el mejor escritor de su generación argentina (lo que probablemente signifique de mi generación); Esta historia ya no está disponible es probablemente lo que menos me gustó de él, y así y todo es un libro que te da mucho. (Mi podio de la obra de Mairal hasta aquí: en tercer lugar un libro hermoso, sobre todo en su versión ilustrada en tapa dura, El gran surubí, una novela en verso; segundo lugar para otro libro que despliega a Mairal como un entrerriano por adopción, Salvatierra; y en primer lugar la que es para mí la gran novela argentina de comienzos del siglo XXI, El año del desierto, una novela brillante y profunda sobre nuestra historia.

Volviendo a Esta historia…, como es un libro que agrupa distintas colecciones de textos (desde los de El equilibrio, publicado hace muchos años por Garrincha, hasta textos post-pandémicos), es un libro dispar y a veces repetitivo. En términos generales, se trata más de textos de no ficción (aunque también hay algunos pequeños cuentos) en los que Mairal mira al mundo, a las pequeñas situaciones propias y ajenas que construyen al mundo, con su mirada personal y lo describe con el manejo de (y la pregunta por) el idioma que le es propio. Lo dice muy bien Alejandro Zambra en la contratapa: “Yo no diría que Marial vive para narrar: en algún momento, después de absorber, de calar sin pausas ni prisas el presente, Mairal decide narrar, y lo hace con tanta precisión, tan perfectamente adentrado en la experiencia, que es difícil no creerle; no creerle todo, digo.” (Lamentablemente, esto también es repetitivo: la editorial había usado el mismo blurb en Breves amores eternos).

Además de su mirada del mundo, hay una mirada del mundo literario y quizás también una mirada sobre su propia obra, o el comienzo de algunas preguntas en torno a ella. Nos dice: “Cada vez me da más miedo escribir. No hay manera de no transparentarse. Se te ve el alma. Tratás de opacar algunos aspectos de tu vida y no se puede. Lo que mostrás se vuelve invisible y lo que ocultás se ubica en primer plano. Escribir es siempre un furcio, un lapsus.” (p. 226) No es una despedida de la escritura, claro, pero también se ve en “Esta historia…” a un Mairal que además de ser escritor es músico, que piensa a veces en términos musicales. Quizás uno de los textos nuevos que más disfruté, de hecho, es uno en el que habla de cómo escribió una canción, “Soroche y Guayabo”. (Allí hay, además, una bella descripción de la mirada de Pedro como escritor, de esa herramienta que tiene para escribir, el ojo para mirar: “La vida de los otros se despliega como una novela alucinante” (p. 153).

El Mairal músico imagina que “El ruido del infierno son simplemente dos armonías alienadas que suenan en paralelo” (p. 164); el Mairal escritor sigue escribiendo con empatía y curiosidad la música ambivalente de este mundo.

martes, 14 de febrero de 2023

La peor (por ahora)



Creo que Nothing to Lose es la peor de las novelas de Jack Reacher que he leído hasta ahora. Todo lo que me molesta de la serie Reacher está acentuado acá: que cae de casualidad en medio de un caso súper complicado, que siempre se acuesta con la chica más linda, que él solo arregla todo, como McGyver –en palabras de la chica de ocasión, “No sos un ministerio de justicia individual” (p. 523)– , la inverosimilitud del argumento, la caterva de clichés, etc.

El cliché máximo, en este caso, es que la historia es la típica historia del pequeño pueblo en el que hay un señor malvado que es el dueño de todo. Como en “El duro” (“Roadhouse”), acá hay un señor malo –que es difícil de distinguir de Mr. Burns de los Simpsons– y que es dueño de las vidas de todos: “‘El Sr. Thurman. Es el dueño de la fábrica.’ ‘¿Y de este bar también?’. ‘Es el dueño de todo’” (p. 167). Sobre este fondo de cliché, Child traza con total inverosimilitud tres tramas paralelas. ¿Cuál es la probabilidad de que el pobre Reacher encuentre no uno sino tres líos al mismo tiempo en un pueblito perdido en el Este de Colorado?

Lo mejor de todo es esta frase matadora, que me resultó muy graciosa: “No busco una orden de allanamiento. Espero a que oscurezca” (p. 482).

 

Originales de las citas

“You’re not a one-man justice department” (p. 523).

“Mr. Thurman. He owns the plant.” “And this bar, too?” “He owns everything” (p. 67).

“Reacher said, ‘I’m not looking for a search warrant. I’m waiting for dark’” (p. 482).