Las leyes son para todos pero si lo pensamos bien tendremos que confesar que las violamos muchas más veces de lo que nos damos cuenta. La gran mayoría de nosotros (los que hacemos y leemos este blog somos todos re-buenos) incumplimos en cosas muy chiquitas como cruzar mal la calle o no ceder el paso al entrar a una rotonda. A veces, esos incumplimientos son inconscientes; otras veces, se los justifica políticamente (“está bien, no pago todos mis impuestos, pero ¿qué me da el Estado a cambio si ni seguridad tengo?”); y en otras ocasiones es casi peligroso no incumplir. Un ejemplo típico es el de la rotonda: el que intenta ceder el paso corre riesgo de ser embestido por el que viene detrás.
Esta senda peatonal es un incumplimiento que enfrento todos los días y que a su vez me obliga a incumplir, porque me hace caminar por donde no corresponde.
Todos los días, tipo 7:45, tengo que cruzar esta calle.
La mitad de la llegada de esa senda peatonal está bloqueada permanentemente por un kiosco de revistas que supongo (quiero creer) que habrá sido habilitado por la Municipalidad de San Isidro. La otra mitad suele estar bloqueada por autos o, como se ve en la foto, por una moto.
La ley nos protege a todos. Cuando la ley deja de ser principio ordenador se producen más accidentes y conflictos. Cumpliendo la ley viviríamos mejor. Ser un país donde se cumpla más la ley es un sueño posible.